Sentado en su oficina repleta de expedientes y cajas. Lee Woong-jin, empresario de 42 años, habla con entusiasmo de su plan más reciente para enriquecerse: fusionar la antiquísima tradición casamentera coreana con la dinámica cultura de Internet sudcoreana.
Su compañía —que permite a los suscriptores buscar pareja en línea — es una entre un creciente número de servicios de este tipo en Corea del Sur, donde las familias aún arreglan muchos matrimonios.
Muchos de los servicios, como la compañía de Lee, dependen en gran medida de Internet y se anuncian como más científicas que los establecimientos de una sola persona, que utilizan contactos sociales para formar parejas.
Uno de los clientes de Lee, Kim Su-jong, farmacéutica de 29 años, recientemente compartió más de 330 fragmentos de información sobre sí misma, entre ellos su estatura, peso, tipo de sangre, hábitos de bebida y tabaquismo y salario mensual.
Y, en un giro que aún muestra lo importante que es el estatus de la familia de un esposo, también reveló los empleos y trayectorias académicas de todos los integrantes de su familia inmediata.
En cuestión de segundos, el programa computacional produjo un reporte de consultoría matrimonial que le aconsejaba que lo más realista, para ella, sería casarse el año próximo con un dentista o médico herbolario de 33 años y entre 1,70 y 1,72 metros de estatura.
Si cree en los horóscopos, dijo la computadora, agosto sería el mejor mes para casarse, pero debe evitar marzo y septiembre. Esa información le costó 21 dólares.
Por un cargo extra, la computadora escudriñará un acervo de 25 mil clientes y le enviará los nombres de uno o dos hombres cuyos perfiles parecen convertirlos en parejas adecuadas.
“Construimos nuestro sistema con base en analizar los patrones de casamiento de diez mil parejas casadas a través de nuestra agencia”, dijo Lee, presidente ejecutivo de Sunoo.
“Nuestro sitio no es un lugar para Cenicientas: personas con ilusiones de encontrar un príncipe o princesa. Nuestro énfasis está en lo científico y práctico”.
Más de mil agencias para encontrar pareja operan en Corea del Sur.
Entre ellas se encuentran algunas que consisten de una sola persona, típicamente, mujeres de mediana edad que buscan destacados egresados de universidades de prestigio y médicos y abogados solteros y los presentan a familias adineradas con hijos e hijas en edad de casarse, y corporaciones como Sunoo.
En vista de que la tasa de natalidad de Corea del Sur figura entre las más bajas en el mundo, los demógrafos ahora ven con mejores ojos a estas agencias, que tienen prohibido anunciarse en televisión.
Empresas destacadas como LG Electronics y Samsung les piden a las agencias organizar citas a ciegas grupales como una prestación para empleados solteros, y bancos importantes buscan atraer a ricos clientes privados al ofrecer el servicio de búsqueda de pareja gratuita para sus hijos.