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A menudo le queda a este cristal después de limpiarlo, una película que no permite una visibilidad absoluta. Esto se debe a que con frecuencia se limpia con estopa o trapos grasosos. Para hacerle una buena limpieza cada vez que sea necesario, ponga agua como hasta la mitad en uno de esos frascos blandos de plástico que expulsan un chorrito de agua al apretarlos y termine de llenarlo con alcohol corriente del que venden en las farmacias. Apriete el frasco, haga salir una cantidad de la mezcla y limpie el vidrio con un trapo limpio. Rápidamente quedará reluciente.
¿Va a limpiar el horno? Si va a hacer la operación por medio de atomizaciones de algún producto de los que se venden para este fin, cubra su boca y nariz con un pañuelo húmedo para evitar la inhalación de los vapores. La otra mano le quedará libre para trabajar.
Ventanas inaccesibles Para limpiar los vidrios de unas ventanas difíciles de alcanzar, vierta en la boquilla de la manguera con que riega el jardín, un poco de detergente líquido, diríjala luego a los vidrios que quiere limpiar y abra la llave del agua. Le quedarán muy limpios y hasta con cierto brillo.
No hay lugar para el trencito Si su hijo tiene un tren eléctrico y no dispone de lugar para tenerlo instalado en su casa, fije los rieles y demás accesorios en una tabla cuadrangular, póngale ruedas por debajo a esta y dos agarraderas de un lado para tirar fácilmente de ella. Ahora podrá tenerla guardada debajo de la cama del niño y cuando quiera jugar con su tren no tendrá dificultad para sacarla. Es algo que hasta un niño de 6 años puede hacer, pues las ruedas y las agarraderas permiten sacar y meter la tabla con facilidad.
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