La desertificación podría expulsar a decenas de millones de personas de sus hogares, principalmente en África y en Asia central, advirtió esta semana un estudio de la ONU.
Los desplazados por la desertificación suponen una nueva carga para la explotación de recursos naturales y para otras sociedades cercanas y amenazan con crear inestabilidad internacional, refiere la investigación.
El estudio instó a los gobiernos a encontrar formas para frenar el avance de los desiertos, del Sáhara al Gobi, causado por factores como el cambio climático y el abuso de elementos vitales como el agua.
Según la publicación, “la desertificación ha surgido como una crisis ambiental de proporciones mundiales, afectando en la actualidad a una cifra estimada de 100 a 200 millones de personas, y amenaza el sustento de un número mucho mayor”.
Agrega que “la pérdida de productividad del suelo y la degradación de los servicios de sustento proporcionados por la naturaleza suponen amenazas inminentes para la estabilidad internacional”.
Además, refiere que 50 millones de personas se arriesgarán a abandonar sus hogares por la desertificación generalizada en la próxima década, lo que equivale a la población de Sudáfrica y Corea del Sur.
Según la ONU, es difícil aislar la desertificación de otros factores que hacen que la población se desplace, como pobreza y conflictos armados.
La región de Darfur, en Sudán, es un ejemplo. Los expertos internacionales reconocieron que 200.000 personas han muerto y 2,5 millones han salido de sus casas en cuatro años de combates.
Iniciativa global
Recomendación
El informe instó a los gobiernos a unir los esfuerzos y citó al ecoturismo como una oportunidad para generar empleo y que la población se quede en sus zonas de origen.