Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 1 de julio del 2007 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Vladdomanía
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Cuéntamelo todo
Un día como hoy
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
eluniverso.comNew York Times

Atraídos al vibrante Hong Kong, chinos transforman la ciudad

ampliar imagen ampliar imagen

Los chinos continentales han alterado la vida social y empresarial en Hong Kong. Trabajadores en Hong Kong tras un viaje en tren desde la frontera con China.
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Julio 01, 2007

Por JOYCE HOR-CHUNG LAU | HONG KONG

A veces, los hongkoneses se autodenominan “el pueblo debajo de la Roca León”, por el accidentado pico que se asoma sobre la península que une a Hong Kong con China continental.

En la base de la montaña se encuentra el frondoso suburbio de Kowloon Tong. Nunca ha sido una gran atracción turística, pero en los diez años transcurridos desde que el control territorial regresó a China, este barrio distintivamente hongkonés ha tenido muchos más visitantes; y cambios importantes.

La presencia de habitantes de tierra firme es ineludible en muchos lugares. En la estación local de ferrocarril, donde el metro de Hong Kong se conecta con el tren procedente de la Provincia de Guangdong, multitudes estridentes de chinos continentales llegan a las plataformas y saturan las escaleras eléctricas con maletas enormes.

Desde que los británicos entregaron Hong Kong, el 1 de julio de 1997, se han construido y destruido rascacielos y se han librado cruciales batallas políticas. Pero pocos acontecimientos han afectado más al hongkonés promedio que la apertura de la frontera con tierra firme.

Desde 1997, se ha permitido que más de medio millón de chinos continentales se muden a Hong Kong, y 13,6 millones lo visitan cada año, casi el doble del número de habitantes. Mientras tanto, el número de personas que viven de un lado de la frontera y trabajan del otro se ha disparado a 500 mil contra los 50 mil a principios de los 90.

En su viaje a una de las economías más abiertas y ricas del mundo, los chinos continentales traen sus distintivos dialectos, costumbres y aspiraciones. Han transformado casi todos los aspectos de la vida en Hong Kong.

La migración procedente de tierra firme difícilmente es nueva.Durante décadas, se vio definida por la revolución y la zozobra política de un lado de la “cortina de bambú”, mientras que una colonia británica prosperaba del otro. La mayoría de los antiguos migrantes era refugiado, en proceso de huir de la pobreza, el hambre, el comunismo y la persecución al otro lado de una fortificada frontera internacional. Muchos llegaron a nado. En contraste, es más probable que los migrantes post-1997 sean trabajadores legales, profesionales y estudiantes universitarios.

Los hongkoneses ahora cruzan la vieja frontera para hacer sus compras en Shenzhen. Los matrimonios interfronterizos están al alza. El incesante parloteo en las calles de Hong Kong se ha vuelto trilingüe: en cantonés, inglés y en la lengua franca de tierra firme, el mandarín.

Y luego están los trabajadores que no viven en Hong Hong.

“Hay aproximadamente medio millón de personas que cruzan esa frontera con regularidad, y no son turistas”, dijo Michael De- Golyer, de la Universidad Bautista de Hong Kong, quien ha llevado un seguimiento de los cambios sociales y políticos desde 1989, hasta el Proyecto de Transición de Hong Kong.

Un ejemplo es Chan Tit-keung, taxista de Hong Kong que cruza la frontera con regularidad y que vive ahora cerca de Shenzhen.

“Vivo solo en un departamento grande de 92 metros cuadrados, y se puede conseguir uno bonito por dos mil yuanes” al mes, o aproximadamente 250 dólares, dijo. “No puedes darte el lujo de pagar un departamento así en Hong Kong. Vivo fuera de la ciudad, así que el aire es más limpio. Y en mis días libres, puedo dar largas caminatas”.

Pero no lo hace muy feliz ver que los chinos continentales se muden a Hong Kong en busca de salarios más altos, lo que ayuda a reducirlos. Hong Kong no tiene un salario mínimo legal.

Si la ansiedad local se centraba, alguna vez, en el gobierno chino, ahora radica en la manera en que la ciudad dará cabida a los recién llegados. La antes temida política “bilingüe y trilingüe” en las escuelas ahora parece haber sido aceptada como una ventaja, pero los medios noticiosos locales culpan a los chinos continentales de delincuencia, enfermedades y de minar el mercado laboral. Y destacan los casos de las grandes cantidades de chinas embarazadas que cruzan la frontera para dar a luz en Hong Kong y garantizar así que sus hijos tengan derechos a la residencia permanente.


Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados