Barry Commoner advierte al público desde hace mucho, sobre la delicada condición del planeta. Durante su larga asociación con el Centro para la Biología de los Sistemas Naturales, en la Universidad de Queens, en Nueva York, Commoner ha abogado durante décadas por restituirle a la biósfera su equilibrio ecológico, ya sea mediante la prohibición de las pruebas nucleares o a través del reciclaje.
Commoner, quien cumplió 90 años el 28 de mayo, está en proceso de disfrutar una especie de resurgimiento. La editorial M.I.T. Press ha publicado una nueva biografía, “Barry Commoner and the Science of Survival’’ (Barry Commoner y la ciencia de la supervivencia), de Michael Egan. En agosto, será el tema del simposio “Ciencia, democracia y ambiente’’, en la reunión anual de la Asociación Sociológica Estadounidense. También está escribiendo un libro sobre el tema que lo hizo conocido hace 40 años: si el ADN es el único responsable de los rasgos de un organismo.
P. En 1970, alrededor de la época del primer Día de la Tierra (22 de abril de ese año), usted dijo: “Tenemos el tiempo —quizá una generación— para salvar al ambiente de los efectos finales de la violencia que hemos inflingido en su contra’’. ¿Cual es su evaluación ahora?
R. En realidad, no hemos hecho más que unas cuantas cosas específicas. Ya no usamos DDT en las granjas ni plomo en la gasolina. La contaminación ambiental es una enfermedad incurable. Sólo puede prevenirse, y la prevención únicamente ocurre en el punto de producción. Si se insiste en usar DDT, lo único que uno puede hacer es dejar de hacerlo. Lo demás como que ha quedado en el olvido.
P. ¿Entonces, no cree que el calentamiento global distrae la atención de otros problemas?
R. No, al contrario. Si uno pregunta qué vas a hacer con respecto al calentamiento global, la única respuesta racional es cambiar la manera en que realizamos el transporte, la producción de energía, la agricultura y una gran cantidad de fabricación.
El problema se origina en la actividad humana en la forma de la producción de mercancías.
A los chinos les gusta decir, “crisis significa cambio’’. Significa que uno puede hacer que las cosas se hagan. Desafortunadamente, creo que la mayor parte de lo “ecológico’’ que vemos ahora no ha tomado en cuenta argumentos como los míos: que se tiene que tomar acción en lo que se produce y cómo se produce. Es lamentable, pero soy un eterno optimista. Creo que la gente, a la larga, cambiará.
P. ¿Qué opina del debate sobre el grado en que los humanos somos los principales responsables del calentamiento global?
R. Nadie en su sano juicio negaría que el planeta está en proceso de calentarse más. La interrogante es: ¿Se debe a las decisiones que ha tomado la gente?
Y creo que la respuesta es que todas las cosas que hemos elegido hacer incluyen la liberación de materiales como el dióxido de carbono, que afecta la retención de calor por parte del planeta..
P. Ha habido cierto replanteamiento sobre usar energía nuclear en vez de combustibles fósiles. ¿Está de acuerdo?
R. No. Éste es un buen ejemplo de ambientalismo miope. Superficialmente tiene sentido decir: “He aquí una forma de producir energía sin dióxido de carbono’’, pero toda actividad que incrementa la cantidad de radioactividad a la que estamos expuestos es una idiotez.
P. ¿Se ha retractado o ha reconsiderado algún aspecto de su filosofía?
R. Lo que he experimentado con el tiempo es que es más fácil lidiar con los problemas ambientales de maneras que no entran en sus interconexiones con el resto de lo que somos.