La presencia de las ballenas atrae a cientos de visitantes a Puerto López.
Llega el mes de julio y las corrientes frías provenientes del sur atraen a las ballenas jorobadas hacia las costas ecuatorianas para cumplir con su ciclo natural de apareamiento.
Durante la reproducción estos cetáceos ofrecen un espectáculo de saltos, aleteos, coletazos y otras maniobras acuáticas que son el atractivo de los turistas. Pero el avistamiento desmesurado también puede causar estragos entre las ballenas como mayor velocidad de desplazamiento, cambios de sus rutas y alteraciones en el ritmo respiratorio.
Esta práctica turística se ha constituido en el principal negocio para los habitantes de Puerto López, un pequeño poblado del sur de Manabí y el centro de discordias propiciadas por las operadoras turísticas y pescadores informales de la zona que se disputan el “derecho” de llevar a los turistas.
Tanto operadoras como pescadores dirigen su polémica hacia los permisos de operación pero poco hablan de las técnicas que eviten perturbar a los animales y de las medidas de seguridad para los turistas.
Por un lado están quince operadoras de turismo en Puerto López legalmente constituidas que ofrecen durante tres meses (de julio a septiembre) recorridos hacia la isla de la Plata para realizar la observación de ballenas y aves de mar.
Carmen Ponce, gerenta de ventas de la operadora Naturis, indica que por un precio de $ 35 por persona el paseo incluye un guía especializado en el recorrido, refrigerios y la posibilidad de realizar deportes acuáticos como el snorkel.
La empresaria turística asegura que cuentan con una regulación del Ministerio de Turismo y la Cámara del ramo de Puerto López, “por ello quienes operamos legalmente garantizamos un viaje seguro, de calidad y buen servicio”.
La seguridad a la que se refiere Ponce y otros operadores de la zona incluye chalecos salvavidas para los pasajeros, comunicación por radio, dos tripulantes conocedores de navegación y los permisos del retén naval del cantón. Solo tienen permitido operar hasta las 15:00, pues el recorrido lleva más de dos horas y no se autoriza la navegación nocturna.
Sin embargo, los denominados ‘enganchadores’, como se conoce a los pescadores que para esta época cambian su actividad hacia la del turismo, expresan sus dudas respecto al servicio de las operadoras.
Es el caso de Julio Anchundia, descendiente de una familia de pescadores, quien ofrece cada año su panga de pesca para llevar a los turistas mar adentro para observar las ballenas.
Seguro de que la experiencia como pescador lo hace mejor conocedor del océano, Anchundia critica la posición de algunas operadoras. “Hay muchos que no son de aquí y hacen negocio sin conocer el mar. Eso sí es peligroso”, dice.
Anchundia afirma que cumple con los requisitos de seguridad para transportar a los turistas. “Aquí todos usamos chaleco salvavidas. Si necesitamos comunicarnos usamos celulares. Además solo llevamos máximo diez personas por panga, para no sobrecargarla”.
No obstante, en las pangas de algunos pescadores se observan chalecos con evidentes señales de deterioro y embarcaciones que son angostas y no cuentan con las suficientes barandas o techos de protección.
Los ‘enganchadores’, que suelen permanecer en las afueras de las operadoras y en el malecón de Puerto López, reconocen que han intentado asociarse como empresa, pero señalan que los trámites se vuelven muy largos y complicados.
Sin embargo, los pescadores lograron hace poco formar una asociación en el Ministerio de Bienestar Social, llamada Santuario de la ballenas jorobadas. Bajo esa figura, esperan que la Municipalidad les permita trabajar sin problemas.
A diferencia de otros años y para evitar contratiempos, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Puerto López prevé realizar un intenso operativo de control contra la operación turística ilegal.
El jefe de la entidad, Pedro Falconí, informa que junto con la Capitanía del Puerto de Manta se procederá a detener y decomisar las embarcaciones que realicen avistamientos de ballenas sin los permisos correspondientes. Explica que antes de otorgar los permisos se les dieron charlas de capacitación sobre la protección del medio ambiente y la seguridad de los pasajeros.
“Nosotros queremos lo mejor para el turista, y no podemos exponerlo a riesgos innecesarios. No estamos en contra de que el pobre trabaje, pero lo que sí exigimos es que legalice su situación”, asevera Falconí.
El funcionario considera que los pescadores no están capacitados para dar una buena atención al visitante extranjero ni cuentan con las normas mínimas de seguridad en alta mar. “Ellos pueden saber mucho sobre pesca, pero para el avistamiento de ballenas es necesario conocer al animal, sus características y comportamiento”, expresa.
Respecto a esta situación, Jacob Santos, director provincial de Turismo, refiere que si bien se deben observar todos los procedimientos de seguridad, también subraya la necesidad de integrar a los informales al sector productivo. “No debemos negarles la oportunidad de trabajar, pero sí mejorar la calidad del servicio que brindan”, manifiesta.
Proyecto
Programa
Jacob Santos, director provincial de Turismo de Manabí, indica que en unos quince días se iniciará en el país el programa Turismo para todos, que consiste en la capacitación a microempresarios.
Preparación
El funcionario señala que se impartirán talleres sobre atención al cliente, tipos y plan de negocios, antes de la entrega de créditos. Estima que hasta diciembre se capacitará a unas 4.400 personas en el país.