La presión alta es la mayor causa de muerte en el país, según el INEC.
Según registros del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2005, 3.057 personas fallecieron por infarto, de ellas, 889 pertenecían a Guayas. Esta es la primera causa de muerte en el país.
La hipertensión provoca, a su vez, la mayoría de esos infartos y de otras enfermedades. Quienes sufren de presión alta están expuestos a algún tipo de anomalía en el cerebro, corazón, riñones y ojos.
Diario EL UNIVERSO, Súper, Radio City y www.eluniverso.com ofrecen desde hoy información completa del tema.
Mañana, de 08:00 a 09:00, en Radio City el doctor Eduardo Barrera Blum conversará con los oyentes sobre las complicaciones que causa la hipertensión en el embarazo.
Washington Palma Toala descubrió hace cuatro años que es hipertenso. En el año 2003, uno de sus mejores amigos tuvo un accidente y murió instantáneamente. La noticia lo afectó tanto que le produjo un dolor de cabeza, que no podía soportar.
“Sentí que me latía el cerebro y me dio una desesperación terrible.
Cuando llegamos al hospital me dijeron que se me había subido la presión a 210”, era la primera vez que se tomaba la presión, recuerda.
Dos años después, tuvo un coraje fuerte en su casa y le empezó a salir sangre por la nariz. La presión sistólica había llegado a 270 y le reventó los vasos nasales.
Según el cardiólogo y médico internista Érick Rodríguez, Palma tuvo suerte. “Cuando la presión arterial sube bruscamente puede romper los vasos sanguíneos, sobre todo los del cerebro, pero a veces hay órganos de escape como los vasos nasales u oculares (sangrado de nariz o de ojos) que evitan que la presión llegue al cerebro”.
Y tuvo suerte, según Rodríguez porque la hipertensión no tiene síntomas y generalmente los enfermos se enteran de que la padecen cuando ya han tenido un derrame o infarto cerebral. Tres de cada cinco pacientes que acuden a diario al Centro de Rehabilitación Física del Innfa, N° 2 por algún tipo de parálisis son hipertensos y no lo saben, confirma la doctora clínica, Rita Orbea.
En el corazón, la hipertensión puede producir una arterosclerosis (endurecimiento de las arterias) o crecimiento del corazón, que a su vez genera una insuficiencia cardiaca. Además los vasos sanguíneos se engruesan e impiden el paso de la sangre y culmina con la obstrucción, lo que provoca un infarto del miocardio, añade Rodríguez.
Adela Chipe Gómez, de 53 años, vive actualmente esas consecuencias en el hospital Luis Vernaza. Ella fue ingresada el 18 de junio pasado a la sala de mujeres Santa Marianita del área de cardiología porque presentaba una falla cardiaca, tenía las piernas hinchadas y se cansaba con rapidez.
Los resultados del electrocardiograma y ecocardiograma determinaron que Chipe tiene un crecimiento exagerado del corazón, según su cardiólogo, Yan Duarte. Pero a Chipe también le practicaron un examen de recolección de orina para determinar si sus riñones estaban afectados.
Cuando la presión alta produce el estrechamiento de las arterias, que llevan sangre a los riñones, se genera una hipertensión renovascular y puede provocar insuficiencia renal que se manifiesta con la hinchazón del cuerpo (edema), y la presencia de proteínas en la orina, junto con la disminución de esta.
Los últimos órganos que se ven afectados son los ojos. Además de romper los vasos sanguíneos oculares se produce la retinopatía hipertensiva, es decir se daña la retina del ojo y la persona afectada va quedando ciega progresivamente.
Lo preocupante de esta enfermedad, según Duarte y el cardiólogo Roberto Lecaro, es que muy pocas personas conocen que la padecen.