El verano llegó a la parte norte de Estados Unidos, el hielo acumulado en las aceras se derrite y el el sol brillante calienta las frías ciudades. Los abrigos “oculta siluetas” se reemplazan por las prendas delatadoras.
Uno de los lugares de más brillo, no es solo iluminado por el sol, sino por las luces de los numerosos casinos y majestuosos letreros de los famosos hoteles del magnate Donald Trump.
Se trata de Atlantic City, conocida como Las Vegas chiquita, es una ciudad costera del estado de Nueva Jersey donde sus visitantes acuden ansiosos a los espectáculos que este lugar tiene todos los días de la semana. Sus playas convierten las mañanas en aventuras y los shows de noche ponen el punto final a un “Día de Sueño”.
Para mí fue eso. Desde niña he acudido a muchos circos, me gustan los espectáculos, pero durante la presentación de Cirque Dreams Illumination soñé en vivo.
El teatro de la Plaza Trump está lleno, las luces bajan y la música se escucha. No es música tradicional de circo. Es un rock new age muy pegajoso. En medio del teatro un payaso. Nadie sabe lo que sucederá hasta que se logra el efecto de imaginar luces que definen formas, escaleras, ventanas, puertas y un enchufe que nos conectó a los asistentes con el acto. Un montaje excepcional de 30 integrantes, entre los que figuran campeones mundiales y olímpicos de Rusia, Serbia, Mongolia, Puerto Rico, EE.UU. y Croacia.
El Circo estadounidense-canadiense se inició a principios de los 90 y desde entonces es catalogado como la primera compañía americana en producir espectáculos al estilo de los mejores circos europeos, igualado tan solo con el Cirque du Soleil (Circo del Sol).
Dreams Illumination o Sueños Iluminados ha tenido 200 presentaciones exitosas en Europa, Estados Unidos, Centro y Suramérica. Una mezcla de personajes mágicos, acrobacia, luces y efectos especiales que transportan a un mundo de color intenso y fantasía.
Una chica colgando de unos telares que van de techo a suelo. Ella se envuelve armónicamente de acuerdo a la música en una tela de 15 metros, de pronto, el silencio marca un suspenso. La rosca se desploma, pero la muchacha de silueta perfecta queda colgada de una pierna. Algo vino a mi memoria: ojalá las familias tuvieran el tesón para evitar caer cuando todo parece desmoronarse.
El ruso Jayson Kurnovic sale a escena a poner sus 130 libras de su fibroso cuerpo sobre una de sus manos, de repente, un “quiebre de columna” hace que su cuerpo vaya girando, sin que su mano se mueva. Solo su convicción pudo lograr lo que para muchos era imposible. Ojala todos nos concentráramos en realizar lo que nos han encargado sin que nada nos distraiga del objetivo. Por cierto, durante el espectáculo está prohibido tomar fotografías, el flash podría llamar la atención del artista y como en la práctica el primer error podría ser el último.
Todos los espectáculos del Cirque Dreams Illumination combinan las artes musicales, circenses, plásticas y de danza. Así lo corroboraron las mujeres contorsionistas que con mucha gracia y elegancia logran una posición difícil para los humanos normales. Los emigrantes vinieron a mi memoria. Ellos salen en busca de estabilidad, la misma que mantenía el equilibrista sobre una cuerda floja.
Hablar de circos no es mi fuerte, pero fuerte e intensa es la sensación que tuve al ser la espectadora de estos vendedores de sueños. Durante 90 minutos dejé mi cuerpo en reposo, pero mi mente imaginaba y relacionaba. Me entregué, eso sí, a la magia, suspenso, comicidad y audacia de quienes, a mi criterio, tienen el mejor oficio del mundo.
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