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Edición del DOMINGO 8 de Julio del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Cienciología ¿Una religión para el pasado?
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El lujoso templo de la Cienciología para celebridades en Hollywood.
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Ricardo Cevallos Estarellas | rcevallos@transport.com.ec

 Hace pocos días salió en las noticias que el Gobierno alemán había advertido que si Tom Cruise actuaba en una película de Bryan Singer sobre los nazis, serían negados los permisos para filmar en locaciones históricas.

¿El motivo? Tom Cruise pertenece a la Cienciología, aquella religión que ha sido objeto de intensas controversias y que está de moda en Hollywood. Puesto que vivimos en una civilización que rinde culto a las celebrities, decidí investigar por qué ocurrió este atropello a la libertad religiosa y por qué existe tanto interés en Hollywood por esta religión.

Mi primera parada fue la página web de la Embajada alemana en Washington (www.germany.info), que denuncia a la Cienciología como una “empresa comercial extremadamente poco tolerante a la crítica, con una historia de aprovecharse de individuos vulnerables”. Agrega que su “estructura y métodos totalitarios” representan un riesgo para la estabilidad democrática alemana. Hay una impresionante cantidad de personas y grupos críticos de esta religión. En una página de testimonios judiciales sobre esta, destacan el del juez Brackenridge, de la Corte Superior de Los Ángeles: “No es más que una gran empresa para extraer la máxima cantidad de dinero de sus adeptos con teorías seudocientíficas (...) que practica un tipo de chantaje contra las personas que no quieren continuar en su secta” . Un magistrado de la Corte Superior de Londres la define como una organización “corrupta y siniestra”. Otras fuentes la describen como una religión más preocupada de su poder en sociedad que en genuinamente ayudar a las personas.

En Ecuador, según declara su oficina local, hay aproximadamente 700 seguidores a nivel nacional, con 15 años de funcionamiento en el país.

Buenos, pero caros
Los defensores de la Cienciología dicen que esta busca sacar a flote lo mejor de cada ser humano enseñando a las personas a destapar frustraciones y bloqueos mentales, a destacar el máximo de su potencial y a tener una sólida formación moral. Sus principios parecen ser muy válidos, y sus tratamientos tremendamente eficientes. Sin embargo, le resta credibilidad el que los precios de sus servicios religiosos sean sumamente altos, hecho que ellos justifican diciendo que es saludable recompensar el bien que uno recibe. Los cienciólogos usan un sistema que permite a un feligrés ganar dinero por traer nuevos miembros, y por los servicios que contraten estos y todos quienes vengan a través de él. Ni más ni menos, un sistema de marketing piramidal.

Pero, lo que le ha granjeado las peores críticas a la Cienciología son sus métodos tan ásperos para aplacar a sus críticos y disidentes. Hay una cantidad inusualmente alta de personas que han dejado la secta y que la acusan de “lavar el cerebro” a su gente, de dar poco espacio para cuestionar sus ideas, y de practicar otras formas de totalitarismo ideológico.

Para ellos la Cienciología es un ente doctrinario que se siente con autoridad moral para neutralizar a cualquier persona o institución que ose cuestionarla. Para esto tienen un ejército de abogados listos para defender la institución. A cualquier costo. Su filosofía suena algo así como “tenemos la misión de salvar a la humanidad y quien se oponga a nosotros es maligno y por tanto, merece el mal”. Como consecuencia, hay registros de muchísimos casos de abusos, chantajes e intimidación.

¿Fundamentalismo?
El terrorismo vasco, la santa Inquisición, el fascismo, el comunismo totalitario, las facciones fundamentalistas del islam y del cristianismo, entre otros, comparten un principio en común: que el fin justifica los medios. Una institución o gobierno, por muy nobles que sean sus propósitos, no puede alejarse de la verdad o de los principios básicos de respeto a los derechos o la vida de las personas. Cuando alguien está tan seguro de lo que está haciendo como para ser capaz de irrespetar a quienes estén en desacuerdo, quizás sin siquiera darse cuenta, está desoyendo las lecciones de la historia. Digamos que no es cierto que la Cienciología es una máquina de hacer dinero. Digamos que sí es un ente bienintencionado e incomprendido que simplemente ha logrado un ingenioso método para que la gente dedique su vida a ayudar a los demás y viva de eso. El problema es que, en estos tiempos en que la tendencia de la humanidad es hacia formas de espiritualidad menos sectarias y dogmáticas, dudo que la gente necesite religiones que sigan basando su fórmula en verdades incuestionables. La Cienciología parece ser un retroceso hacia formas de pensamiento que la humanidad está, afortunadamente, superando. En la era de las libertades individuales y la libertad de información, no hay lugar para formas de pensamiento que se basen en la aceptación dogmática de sus ideas y en el miedo como mecanismo para defenderlas.


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