 |
| ::::::::: M E N Ú :::::::::: |
 |
|
| |
|
|
 |
| Entrevistas de corbata y falda |
Dicen que no hay segunda oportunidad para causar una primera buena impresión, y en las entrevistas de trabajo se da el principal ejemplo de ello. Aprenda cómo proyectar una buena imagen.
Para él, la corbata y el saco listos. Para ella, la falda y los zapatos de taco. Para ambos, un buen perfume, peinado impecable, la dirección exacta de la cita y los nervios ‘de punta’. Las entrevistas de trabajo pueden poner nervioso a cualquiera, independientemente de ser una persona segura de sí misma.
En un mundo donde todo entra por los ojos, las imágenes venden o se quedan en las ‘perchas’, sin que nadie las compre. Asimismo, es la imagen que proyectamos a los demás. De cada uno depende si proyectar seguridad o inseguridad, experiencia o inexperiencia, conocimiento o ignorancia. Ir bien preparado a buscar trabajo, implica más que usar saco, corbata, falda o tacos. Algunos postulantes vestidos inadecuadamente para la entrevista logran ser contratados, y otros en cambio, vestidos acorde a la ocasión, quedan fuera del proceso de selección.
Y es que la entrevista laboral es una cita de análisis personal, donde el entrevistador observa con detalle gestos, formas de caminar, hablar, pronunciación, mirada, opiniones del postulante, creando un perfil de su personalidad. La química entre ambos también juega un papel preponderante, sin embargo, es el individio el único dueño de la imagen que proyecta.
Antecedentes personales La primera impresión es toda la información obtenida del candidato, explica la psicóloga Nilly Shefi de Czarninski. La puntualidad, formalidad, comportamiento al ingresar en la oficina, forma de vestir, hablar, incluso el vocabulario utilizado por el candidato es analizado por el entrevistador. Según Czarninski, los especialistas en selección de personal se fijan también en las preguntas formuladas por el postulante, las actitudes que tiene al esperar (en la sala de estar), cómo contesta una llamada por celular, cómo saluda al personal y a los otros candidatos con los que concursa.
“Depende mucho de la destreza del evaluador el saber observar e ir formándose una primera opinión del candidato, que luego irá corroborando en la entrevista”, señala la psicóloga. Ella recomienda a los entrevistados mantener un tono de voz apropiado, vocalizar correctamente, mirar a los ojos del interlocutor, vestir de forma apropiada, no tener excesos de confianza, mantener una conversación cordial y proporcionar al evaluador la información necesaria.
Asimismo, tener respuestas claras para cada pregunta, sea de asuntos personales o profesionales. En este caso, indica, las preguntas pueden ser abiertas o con respuestas puntuales. Lo importante es “estar preparado con las respuestas y no estar nervioso”.
Simpatía y química La selección de personal es el proceso de elegir al candidato más capacitado para un puesto específico, dice Carolina Raymond, gerenta de recursos humanos y especialista en selección de personal. Un proceso en que se confirma la información escrita en el currículum vitae.
Para Raymond, la simpatía y la química sí influyen en el momento de la entrevista, aunque no es el factor decisivo. Los evaluadores se fijan en las habilidades, las actitudes personales, valores y las motivaciones que los “empujan a aplicar tal o cual trabajo”. También aconseja indagar qué tipo de vestimenta es la mejor, pues hay cargos que requieren personas en trabajos de campo y de ser así, ir con terno a la cita podría ser contraproducente. Las mujeres pueden optar por trajes sastres, evitar vestidos o faldas muy cortas, jeans rotos y blusas transparentes. “Lo ideal es preguntar, presentándose de manera sencilla, sin complicaciones”, recomienda.
Un buen proceso para escoger al candidato se inicia definiendo el perfil del cargo y detallando sus funciones. Con esta herramienta, el líder de recursos humanos deberá considerar en el proceso solo a personas que se ajusten al perfil requerido. Crisis laboral Raymond se muestra consciente de que no es fácil encontrar trabajo, sin embargo, señala que la clave está en clarificar de forma personal y profesional dónde uno quisiera trabajar y cuáles son nuestros objetivos en la vida. “Si yo quiero desarrollarme en un área de mantenimiento y estoy estudiando mecánica, deberé aplicar a empresas industriales o hacer pasantías laborales para abrirme campo. Porque si empiezo en el área de ventas, pero me gusta la mecánica, será muy difícil después de cuatro años siendo vendedor, iniciarme en un departamento industrial”. (A.G.)
| |