Soy una chica de 19 años y estoy desesperada porque mi novio constantemente me trata mal, pues me humilla, pero dice amarme. A veces no como, ni duermo pensando en él. De paso me recuerda cuando mi padre se enojaba y me trataba mal. Soy hija de padres divorciados y cada vez que mi padre me maltrataba mi madre me decía que de todas manera era mi padre. Siento mucho rencor hacia ellos, es por eso que me aferré a mi novio para darle todo mi amor. Pero resultó que al principio me trataba bien y tuve relaciones demasiado temprano. He llegado a hacer locuras por él, pero simplemente ya no quiero seguir en lo mismo, tampoco quiero dejar de estudiar mi carrera universitaria. Necesito ayuda urgente para no volverme loca. No quiero depender de mi novio, ¿qué hago? Antes era muy alegre y ahora mi autoestima está disminuida.
N.N.,
Guayaquil
Realmente me alegro que se sienta desesperada ya que esto es indicador de que usted empieza a rechazar la dinámica que han establecido en la relación de pareja que mantiene. Vamos a darle varias miradas a la situación:
1) Usted menciona que el joven la humilla constantemente y que esto la ofende pero también le recuerda a su padre y a su familia. Esto es muy común ya que los seres humanos muchas veces tenemos tendencia a repetir “transgeneracionalmente” conductas de nuestra familia de origen, a ratos es un “ambiente” conocido y al ser “conocido” podría tornarse hasta cómodo, sin embargo usted está empezando a reaccionar. Esto indica que busca “diferenciarse” del estilo de su familia.
2) Él dice “amarla” a pesar de las agresiones, pero realmente es muy fácil confundir el querer, el apego, con el amor. Es básico que sepa que el amor es “dar” y buscar el bienestar del otro, parecería que están “involucrados” pero no “comprometidos”, por ende es fácil ofenderse y atacarse.
3) Me interesa mucho que usted conozca que si está sintiendo rencor hacia su familia es propio que busque llenar ese vacío con algún “afecto”, aunque no sea el apropiado. Es importante sanar esto para que pueda sentirse más libre y armónica y por ende mejoraría sus relaciones en todos los ámbitos familiar, laboral, de pareja, etcétera.
La felicito por rechazar y no aceptar este tipo de “amor adictivo”, dedíquese a su crecimiento personal, lea, acérquese a personas positivas, cultive la vida espiritual. Preste atención y busque ayuda profesional y verá cómo proyecta mejor su vida.
Sonnia Navas Gafter
Psicóloga clínica.
Teléfonos: (04) 244-8058, (09) 295-1231
Antenas, causa de cáncer
He oído comentarios que vivir cerca de antenas de cable o telefónicas móviles puede ser la causa de desarrollar un cáncer. ¿Qué tan peligroso sería para la salud, especialmente de los niños, el hecho de vivir bajo esas antenas?
Gloria
Cañar
El cáncer es una enfermedad crónica degenerativa que se caracteriza por largos periodos de latencia, es decir que muchos de estos presentan exposiciones prolongadas al factor cancerígeno que lo origina y puede tener diferentes componentes que interactúan entre sí, por ejemplo: humo del tabaco, ingesta desmesurada de alcohol, obesidad, etcétera.
Estas exposiciones pueden fácilmente estar presentes a temprana edad y sus consecuencias observarlas a edad tardía. De allí que los estudios de cancerígenos es complicada y existe una lista definida de estos aceptada mundialmente y promulgada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer IARC.
En la lista anterior no incluye los campos electromagnéticos (CEM).
Sin embargo, los conocimientos biofísicos refieren que para que exista alguna acción de los CEM en el ser humano se tomaría en cuenta la frecuencia y potencia de estos, las dimensiones, configuración y, sobre todo, la composición de los tejidos humanos que afectaría.
Los campos eléctricos y magnéticos son fenómenos naturales que han estado presentes en nuestro medio ambiente desde siempre. En el entorno en que vivimos hay campos electromagnéticos por todas partes, la mayoría son invisibles para el ojo humano y algunos son visibles como el arco iris. Incluso el campo magnético terrestre provoca la orientación de las brújulas en dirección Norte-Sur.
Los campos electromagnéticos se definen como radiación, que es equivalente a decir que es energía transmitida por ondas. Son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente. Las principales fuentes de campos de radiofrecuencia son la radio, la televisión, las antenas de telefonía móvil, los teléfonos móviles e inalámbricos, los hornos microondas y las antenas de radares.
Los hornos microondas, por ejemplo, utilizan frecuencias altas para el calentamiento rápido de alimentos. Sin embargo, disponen de una protección eficaz que reduce la salida de radiación hasta niveles indetectables. Los CEM de baja frecuencia como los emitidos por cables de alta tensión del tendido de la red eléctrica no llegan a dar daños ni estímulos importantes en el organismo humano.
Hasta la fecha, no se han confirmado efectos adversos para la salud por la exposición a largo plazo a campos de baja intensidad típicos de ambientes residenciales o públicos (radio, televisión, cableado eléctrico o telefonía móvil).
Basándose en los criterios establecidos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, se ha concluido que los campos electromagnéticos de baja frecuencia deben considerarse como “posible carcinógeno humano”. No ha podido encontrarse ninguna prueba científica de que haya relación causa-efecto entre la exposición a los campos electromagnéticos y un incremento del riesgo de leucemia. Los resultados obtenidos hasta hoy no han hallado un aumento del riesgo de ningún tipo de cáncer, ni en niños ni en adultos. Sí parece existir un mayor riesgo de leucemia o tumores cerebrales entre los trabajadores de la red eléctrica de alta tensión, aunque no hay que olvidar que estas personas pueden estar expuestas a otros factores tales como agentes químicos con poder carcinogénico. No hay pruebas de que la exposición a los campos electromagnéticos no ionizantes cause directamente daño en las moléculas de los seres vivos, y en particular en su ADN.
Es, pues, improbable que a los niveles de las normativas actuales los campos electromagnéticos puedan inducir el desarrollo de cáncer.
Dr. Carlos Arreaga Salazar,
Epidemiólogo, Jefe de Registro de cáncer SOLCA Guayaquil.
Telf.: (04) 228-8088
Niño con estornudos frecuentes
Mi niño de 8 años solo pasa estornudando (más de cinco veces en el mismo rato) y cogiéndose la nariz. Esto le sucede en especial en las noches y no quiere dormir en su cuarto porque dice que algo tiene la cama donde se acuesta. Supone que pueden ser pulgas, pero no tenemos ningún animal doméstico que entre a su habitación. También siente calor en la cara y le pica mucho cuando entra a su salón de clase. Dígame qué tiene mi hijo y qué debo hacer para que se alivie.
N.N.,
Guayaquil
Los estornudos y la picazón de la nariz son síntomas de rinitis alérgica, que no tiene relación con las pulgas sino con unos artrópodos más pequeños conocidos como ácaros del polvo y que están en colchones y almohadas y por eso sus síntomas pueden tener relación con el hecho de estar en el dormitorio. Lo ideal es que el cuarto sea claro, soleado, ventilado y que además se saque el colchón al sol y se asee de modo tal que se disminuya la exposición al polvo.
Esta alergia al polvo no tiene nada que ver con el polvo de la calle, por lo que los pacientes pueden jugar tranquilamente al aire libre. Evite la exposición al humo del cigarrillo, alfombras en el cuarto y peluches. Requiere efectuar pruebas cutáneas de alergia para determinar contra qué alérgenos es reactivo el paciente y los síntomas se pueden controlar temporalmente con antialérgicos (antihistamínicos), idealmente los que no dan somnolencia para que no se afecte su escolaridad. La rinitis tiene como principal peligro que es factor de riesgo para desarrollar asma (alergia bronquial), así como también predispone a otras infecciones como sinusitis y otitis media.
Dr. John Zambrano Haboud,
Alergólogo.
Telf.: (04) 239-4203 / (09) 961-3471