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| Niños de mi patria, sin derechos ni protección |
Se ha visto a muchos candidatos nuevos postulados para la Asamblea Constituyente, a muchos políticos y analistas hacer comentarios sobre lo que se debe cambiar o reformar en el país, y todos hablan de cómo debe conformarse el Parlamento, los organismos del Estado, y ahora hasta se anuncia una consulta para saber si la gente quiere el libre comercio, la libre empresa, ratificar el dólar, cadena perpetua, etcétera; pero nadie, ni gobernantes ni opositores, se han acordado de analizar siquiera un par de derechos de los niños de nuestra patria, como es su protección, bienestar, salud y educación.
¿Por qué no terminar con la caridad pública que diariamente por televisión solicitan muchos padres para hacer atender a sus hijos enfermos, debido a que en nuestro país no nos brindan realmente asistencia social? ¿Por qué no determinar de una vez que para todos los niños que habitan este país, el Estado se haga cargo de atender su salud de manera gratuita, con mayor razón si padecen enfermedades graves y costosas, haciendo de cuentas la urgencia para atenderlos como si se tratase de un problema bancario?
Y en la educación básica por lo menos, que debe realizársela por medio de los municipios, se la podría implementar de manera completa con los materiales y materias del caso, en forma gratuita, con alimentación básica y atención en la salud, de acuerdo a los sectores urbanos o rurales. Nadie ha pensado alguna vez hacerse estas preguntas: ¿qué ha pasado, o dónde estará el gran porcentaje de niños de hace 30 y 20 años que asimismo como ahora, fue olvidado en sus derechos, a cuyos padres no les dieron empleo, los explotaron o los despidieron de sus trabajos? No han pensado que posiblemente todo ese porcentaje en la actualidad vive en las cárceles, anda prófugo o mendiga?
Si se están olvidando una vez más de los niños, entonces se necesita con urgencia construir más cárceles para los próximos años, porque esa es la única solución que siempre encuentran los mandamases.
Emilia Zambrano Escobar, Pascuales
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| Gobernador del Guayas |
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En la edición del 3 de julio del presente año se ha publicado el editorial ‘Sin solución’, en el cual se refiere a la “Unidad de Electricidad de Guayaquil (Udeleg) afirmando que “... no será benificiosa” en la medida que quedan intocados problemas como la propiedad jurídica de los bienes de la antigua Emelec; la carga laboral: y, “... el control absoluto que ejercerá el Presidente de la República, de manera personal, representado en el directorio del nuevo ente por cuatro votos de siete, como si las autonomías y la descentralización nunca se hubiese discutido en el Ecuador...”.
Muy loable la preocupación del señor Director de Diario EL UNIVERSO en lo referente a la electrificación de la ciudad de Guayaquil, por lo que, para su mejor información, me permito indicar:
1.- Si usted revisa el Decreto Ejecutivo de creación de la Udeleg, podrá constatar que entre otras facultades ese ente deberá dar solución a los dos problemas básicos que usted plantea: la recepción de los bienes que pertenecieron a Emelec y a Electroecuador, y lo relacionado a la carga laboral.
Ninguno de estos dos temas los hubiera podido resolver la Categ por ser corporación de derecho privado, mientras que la Udeleg, por ser de derecho público, podrá recibir fondos públicos para afrontar en términos económicos la solución a los derechos de los trabajadores. De igual manera, siendo entidad de derecho público, estará en capacidad de recibir a nombre del Estado los bienes referidos.
2.- En cuanto al control del Presidente de la República en el el directorio de la Udeleg, se hace evidente que usted no ha redactado el editorial en base al texto del Decreto Ejecutivo; pues el directorio no tiene siete miembros, sino cinco. Sin embargo, obviando el error, usted coincidirá conmigo en que el Presidente de la República es el máximo representante de la ciudadanía; y que, en cuanto al tema del suministro de energía eléctrica de Guayaquil, ha demostrado defender los intereses de la ciudad, como lo demuestra su tenaz oposición a la pretensión de que ese servicio público sea administrado por dos compañías panameñas de dudosa capacidad.
Tengan ustedes la seguridad que el directorio de la Udeleg estará interesado en su gran mayoría por ciudadanos de la localidad, empezando por el primer personero municipal, el alcalde Jaime Nebot.
Camilo Samán Salem, ingeniero, gobernador de la provincia de Guayas, Guayaquil
Nota de la Redacción: 1.- Usted reconoce que el Ejecutivo controlará el directorio de la Udeleg pero confía en que el Presidente de la República usará adecuadamente ese poder. Esperamos que tenga razón, pero no puede pedirle al resto de ciudadanos que comparta su optimismo. Tampoco nos puede garantizar la buena conducta de los futuros mandatarios.
2.- A la Udeleg se le han dado atribuciones para que resuelva los problemas de la carga laboral, y de los bienes de la antigua Emelec, pero no fue eso lo que criticamos sino que hasta ahora no se informa cuál será esa solución.
3.- El editorial que usted critica fue redactado el mismo día en que se aprobó el texto definitivo del decreto de creación de la Udeleg; de allí el error en el número de integrantes del directorio del nuevo ente, que no altera en lo más mínimo los asuntos de fondo que motivaron nuestro pronunciamiento.
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| ¡Derecho reproductivo! |
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En relación al artículo de opinión de Emilio Palacio, del 28 de junio, es muy necesario saber en épocas como esta en la que se oye tanto sobre la legalización del aborto en otras partes, que aquí en nuestro país aún contamos con una Constitución que afirma que el Estado garantiza el derecho a la vida desde la concepción.
Eso es una de las cosas más positivas que además nos debería llenar de orgullo a quienes tenemos respeto a la vida y a los valores éticos y morales. Por lo tanto, resulta tan contradictorio para la información y formación de la juventud, que diga que repudia el aborto, pero que a la vez está a favor del uso de la píldora del día después. No es menos confuso el hecho de que deben dar soluciones anticonceptivas, y más aún que sea el Estado el encargado de hacerlo. Tampoco es cuestión de que se entreguen medicinas solamente (sería bueno que el Estado pueda ayudar de esa manera), pero lo principal es saber que contamos con una Constitución que sí garantiza el derecho a la vida desde la concepción, y por esto debemos luchar para mantenerlo en nuestro país. No vamos a ser menos pobres repartiendo preservativos. Nuestra riqueza debe ser la moral, y no caer en la cultura de la muerte. Eso sería decadencia.
Susana Chávez de Pérez, Guayaquil
Leí dicha columna y me llegó; pues con la misma libertad del columnista, puedo imaginarme lo que pensaría la madre de Casandra, niña de 15 años.
Primero, ella agradecería la moneda y el interés, y le diría seguramente que hace 15 años su madre (la abuela de Casandra) tuvo el mismo problema de ella, vivir quizás con la misma angustia de cómo criar cuatro hijos, una madre soltera.
Gracias a Dios por la “ignorancia” o mejor dicho, la humildad y sencillez de corazón, pudo esa niña vivir y lamentablemente trabajar antes que jugar; cometer errores y aprender de ellos.
Uno de los más grandes, por su corta edad, le traerá toda clase de conflictos, sufrimiento y dudas. Quizás tenga la tentación de abandonar a Casandra, quizás no; pero al final de cuentas, puedan tener esperanza de mejores días, algo que pudieron no haber tenido en su momento, madre e hija en una fatal decisión de interrumpir la vida. Sería muy duro preguntar a la madre de Casandra, si la vuelve a encontrar, qué hubiera pensado si su madre cortaba por lo “sano”. Obviamente no fue así; su madre eligió, a pesar de dudas y aflicciones, la vida.
Le permitió vivir, aunque deambular por caridad en las calles de la ciudad incomode y moleste a ciudadanos, por el daño que hace a sus conciencias; pero el daño no son ellas, sino la falta de amor en el mundo y por ende, en cada persona.
Gracias por fijarse en Casandra y en su madre.
Ojalá haya otros más con la sensibilidad de usted, pero no desee que, para el alivio de su conciencia, no hayan elegido vivir. La diferencia la marcamos cuando esa sensibilidad propicie la forma de lograr que personas, como las de su historia, puedan luchar por el sustento, con oportunidad de trabajo y superación a punta de tesón, pero sobre todo, con ganas de vivir.
Francisco X. Falquez Cobo, abogado, Guayaquil
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| ¡Derecho reproductivo! (II) |
Importante es conocer que en los actuales momentos en los que se han planteado nuevas políticas a nivel del Gobierno, es imprescindible que nos planteemos nuevas alternativas a nivel de la ciudadanía en general.
Y lo digo de esta manera porque muy poco se ha hecho últimamente, por parte de los distintos gobiernos y congresos, para tratar de frenar la sobrepoblación que desde hace algunos años tenemos en nuestro país, Ecuador.
Es totalmente cierto que en Ecuador, aunque la tasa bruta de natalidad, principalmente en la última década ha descendido según indicadores del INEC (último reporte de 13,9 por 1.000 habitantes en el año 2003), esta todavía es alta relacionándola con la de varios países potencialmente desarrollados; lo que en gran medida perjudica al bienestar del país.
Y lo digo así porque recuerden bien que somos un país en crisis, con déficit de empleo, educación, salud, vivienda y alimentación.
Entonces, meditemos un poco y deduzcamos un poco a dónde rayos va a llegar gran parte de esos niños que vienen de familias de escasos recursos económicos, algunas bordeando los niveles de miseria.
Precisamente una considerable cantidad de dichas familias son quienes presentan un número más elevado de hijos (seis en promedio). Esto me consta a través del tiempo que laboro en el campo médico.
Es necesario que más personas hagan conciencia, a través de la planificación familiar, recurriendo a métodos anticonceptivos (cuya información y distribución se presentan de manera gratuita en varios subcentros e instituciones de salud pública del país) y desechando conceptos erróneos que algunas entidades han promulgado en contra de estos, tildando de pecadores a quienes hagan uso de los mismos.
¿No es más pecadora la persona que trae varios hijos al mundo sin remordimiento alguno, para tenerlos mendigando, delinquiendo, sin ningún bienestar y pasando sufrimientos (que no se malinterprete, estoy a favor de métodos anticonceptivos, no abortivos)?
Si hay la forma de planificar sanamente, sin crímenes de ningún tipo, y se frena la sobrepoblación actual en el país, estaremos contribuyendo en parte a frenar la delincuencia, mendicidad, migración, pobreza y descontento social.
En momentos de crisis hay que ser más cautelosos y tomar medidas que beneficien al país. Esperamos que el Gobierno se sume creando y aplicando medidas justas y necesarias; los buenos resultados ya dependen de la comunidad en general.
Ángel Rodrigo Vásquez García, abogado, Portoviejo
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| ¡Derecho reproductivo! (III) |
Leí con detenimiento su artículo del 28 de junio titulado ‘Bienvenida, Casandra’.
Su autor cuestiona el papel del Estado que garantiza el derecho a la vida desde la concepción, como contrasentido a la situación de Casandra y su madre descrita por usted, dando a entender que la garantía a tal derecho se refiere exclusivamente a la concepción y no a la defensa integral de la vida, donde la concepción es la demarcación primera.
El Estado, del cual usted es parte, como mandato constitucional tiene la obligación de defenderla y garantizarla y tiene razón en declarar su verdadero y científico origen. Sostiene usted que le repudia el aborto y, sin embargo, propone un método claramente abortivo como es la “píldora del día después”, más allá de los sesgados criterios de científicos asalariados por los laboratorios farmacéuticos que son precisamente los productores de la droga Levonorgestrel.
Sostiene el articulista que si la madre de Casandra hubiera tenido a su alcance un preservativo o la píldora del día después, Casandra no hubiera venido al mundo en las presentes circunstancias de ser hija de una madre pobre y adolescente, como si él tuviera siquiera una ligera idea del futuro de ambas personas, o de las muchas personas que como Casandra y su madre hoy comparten el espacio de la pobreza, y seguramente superarán adversidades en busca de un futuro mejor.
Si la pobreza y la desatención son el centro de su argumento periodístico, lo invito a pensar a usted si mejor solución no hubiera sido que la madre de Casandra no hubiera nacido para que Casandra no sufra el destino que usted ya determinó para ella, o mejor aun, pensar que los abuelos de Casandra, que también vivieron seguramente en la pobreza, no hubieran nacido, para que la mamá de Casandra y sus tíos (pues, seguramente los abuelos de Casandra tuvieron más de un hijo) no hubieran nacido, y Casandra tampoco hubiera venido al mundo, y así usted se hubiera ahorrado un dólar y podido comer con más tranquilidad su hamburguesa.
Más aún, de acuerdo a la estructura filosófica de su artículo periodístico, cabría condenar la pobreza a muerte, y quizás eliminándola, acabemos con la desgracia de las madres adolescentes pobres –y sus hijos– que no tuvieron a su alcance un preservativo y la píldora del día después; quizás porque carecían de dinero para comer, o porque prefirieron comer a gastar el poco dinero que tenían en un preservativo, y mucho menos en la píldora del día después. Una vez que acabemos con la pobreza, en los términos que usted la define, veremos quién sigue hasta alcanzar el perfecto equilibrio poblacional, en forma y distribución, que usted estime conveniente.
Señor Palacio, la muerte o el impedimento de vida –póngalo como usted considere mejor– jamás será la respuesta acertada a un asunto como este. Usted, en su reconocida inteligencia y profundidad, jamás habló de responsabilidad, y cuando habló de educación, lo hizo en el sentido de endilgar una culpa más al Estado y no para determinar en esta una herramienta fundamental en el control integral del problema. La desgracia de Casandra no solo se remite a la pobreza, sino a la ignorancia y al abandono que van más allá de la pobreza; se remite a la falta de dignidad que se diluye en todos los estratos y no solo en el de la pobreza; dignidad disminuida que lleva a desestimar la vida como principal activo personal y de la sociedad.
El tema de la sexualidad responsable no se remite a la indiscriminada e irresponsable práctica del coito, como primitiva expresión de la naturaleza humana. Usted en su intento de evitar una vida que desde ya usted condena, propone el preservativo y la píldora del día después, asumo que en desconocimiento de lo que dichas herramientas de control de la natalidad han ocasionado en los países donde se tiene libre acceso a estas. La fría realidad estadística dice que gracias a estas dos herramientas, por usted propuestas, el número de contactos sexuales entre adolescentes y no adolescentes aumentó indiscriminada y exponencialmente; y si bien los porcentajes (valores relativos) demostraron una tendencia numérica hacia la baja, los valores absolutos demostraron que el número de embarazos no disminuyó en los términos esperados, mientras que dicha actitud de descontrol en el comportamiento sexual provocó que el número de casos de enfermedades de transmisión sexual, e |
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| Guayaquil |
| Campaña |
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La Armada del Ecuador realizará una campaña médica dirigida a las personas de la tercera edad. Se ofrece medicina gratuita en las especialidades de medicina interna, cardiología, dermatología, diabetes, osteoporosis y odontología. La campaña se extenderá hasta el jueves 12.
LUGAR: Plaza de Artes y Oficios del Centro Cívico. HORARIO: DE 08:00 a 15:00. |
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