Disfrutar de lo nuestro en una facha actual y cómoda mientras se recorren las calles empedradas con una sutil iluminación y se admira el arte que hay por doquier.
Para terminar, una visita a los bares es obligatoria pues todos guardan su encanto y originalidad en la decoración, como Dadá, un sitio donde cada rincón guarda una historia que está esperando ser contada.