El rey Juan Carlos I de España recibió este miércoles en su residencia del Palacio de la Zarzuela de Madrid al presidente de Ecuador, Rafael Correa, que desde ayer y hasta el próximo sábado visita España.
El monarca saludó en el salón de audiencias al mandatario ecuatoriano que estaba acompañado por su ministra de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa; la secretaria de Estado española para Iberoamérica, Trinidad Jiménez; y los embajadores en España y Ecuador.
Juan Carlos I y el presidente de Ecuador, acompañados por el resto de invitados, pasaron al despacho del Rey para conversar sobre los asuntos de interés común para ambos países y sobre la situación de América Latina.
Posteriormente, los reyes Juan Carlos y Sofía ofrecieron a Correa un almuerzo.
Antes de la audiencia real, el presidente de Ecuador visitó la exposición "Ecuador.Tradición y Modernidad" en la Biblioteca Nacional y participó en la Tribuna Iberoamericana que organizan la Agencia EFE y la Casa de América.
Está previsto que esta tarde se reúna con el colectivo ecuatoriano en España en el consulado de Ecuador antes de entrevistarse con el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, en el Palacio de la Moncloa.
Correa y Zapatero analizarán la cooperación española hacia el país iberoamericano y la situación de los ecuatorianos que viven en España, unos 500.000.
Exposición de arte ecuatoriano
El presidente Correa visitó hoy en Madrid la exposición "Ecuador. Tradición y modernidad", la muestra más completa de arte del país latinoamericano presentada fuera de sus fronteras.
"Es la exposición sobre Ecuador más importante que se ha realizado en España", dijo el jefe de Estado ecuatoriano, quien subrayó que enseña "toda la riqueza cultural y artística" de su país.
En su recorrido de la exhibición, desplegada en la sede de la Biblioteca Nacional, en Madrid, el presidente dijo estar "muy agradecido al Gobierno español y a España entera por esta exposición", que, añadió, "ayuda muchísimo a dar una visión integral de lo que es nuestro país" y a conocerlo mejor.
El hecho de que sea percibido "tan sólo como un país que no pudo acoger a sus propios ciudadanos, que tuvieron que emigrar", no recoge toda la esencia de Ecuador, que en realidad es "mucho más, mucho arte, mucho folclore, mucha cultura", subrayó Correa.
El presidente recorrió toda la exposición, en un itinerario que va desde el arte prehispánico hasta el siglo veintiuno, pasando por el período colonial.
La "escuela quiteña" y los artistas contemporáneos como Oswaldo Guayasamín o Eduardo Kingman, muy involucrados en la lucha social, son las "fuentes" sobre las que el presidente quiso llamar la atención para sintetizar lo que es "tradición y modernidad" en el arte ecuatoriano.
También se mostró "muy contento" con la exposición el secretario nacional del Migrante de Ecuador (con rango de ministro), William Murillo, quien subrayó el "recibimiento muy emotivo" desplegado por España con la iniciativa.
"Creo que la cultura es una parte fundamental de los pueblos, es una expresión de quienes somos dentro del ser humano", afirmó el ministro, para quien esas obras son "una muestra de la calidad de artistas que se tiene en Ecuador, a todo nivel".
Rafael Correa estuvo también acompañado en su visita a la exposición por la ministra ecuatoriana de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa Garcés; la secretaria de Estado española de Cooperación Internacional, Leire Pajín, y otras autoridades.
Al comenzar su paseo por la muestra, el presidente saludó con emoción a Marta Codena, Elsa Jiménez y Alicia Carch, tres trabajadoras de origen ecuatoriano que llevan ocho años en España.
El jefe de estado ecuatoriano les aseguró que su Gobierno está trabajando para todos los ciudadanos emigrados, a fin de que todo aquel que tuvo que abandonar su patria forzosamente pueda regresar al país.
"Ha sido un momento muy sincero y muy auténtico", definió Correa, quien quiso "pedir disculpas a todos los ecuatorianos que han tenido que salir de la patria".
En declaraciones, Correa fue claro: "Si me pregunta en este momento cuál es la cara de Ecuador, es una cara de mucha esperanza. Estamos recuperando la autoestima y creemos que se puede cambiar el país, que la patria es de todos, que hay un gobierno realmente ciudadano, que está luchando por el bien común".