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| Imágenes de Guayaquil |
Un mundo de dulces añoranzas |
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| Los dulces y pasteles de Carlos Fortich hicieron época en Guayaquil. | | |
| Julio 18, 2007
Germán Arteta Vargas
Inventario. Fábricas y artesanos marcaron una época de dulces y confites.
Además de las preparaciones caseras que antaño en manos de abuelas y madres consolidaron el prestigio de la gastronomía guayaquileña, también hay que destacar que la actividad de algunos artesanos y fábricas existentes en nuestra metrópoli durante las últimas décadas del siglo XIX y la mayor parte del XX ayudaron para que la merecida fama de los caramelos, galletas, bombones y otros confites elaborados en Guayaquil no desaparezca.
Pero antes de emprender un breve inventario de las empresas y locales identificados con la elaboración de tan sabrosa mercancía que hizo las delicias de grandes y chicos, pobres y ricos, y además causó más de un contratiempo a algún descuidado diabético, bien vale poner en el recuerdo esa infinidad de ricos productos hogareños, entre los que se disputan los primeros lugares los deliciosos suspiros, barquillos y bizcochos, el candy suiza, las mermeladas y tortas, etcétera.
En la lista de los establecimientos tipo fuentes de soda, confiterías, pastelerías y pastificios que especializaron su atención al público con sus propios productos o comprados en fábricas locales y nacionales o incluso traídos del exterior, hay que incluir a muchos que datan desde fines del siglo XIX y otros que desde las primeras décadas de la centuria pasada tuvieron la enorme acogida de la comunidad porteña que apreció su atención y, por supuesto, los deleites que ofrecían al paladar.
Para citar unos cuantos ejemplos, allí los desaparecidos salones Petit Niza, Los Japoneses, Maulme, La Italia, La Bombonera, La Colmena, Italiano, Árabe, La Resbaladera, Moka, Bongo Soda, Milko Bar, hasta llegar a otros nombres que aún subsisten como La Palma y Melba, o que resultan contemporáneos para muchos porque atendieron desde antes de la segunda mitad del siglo anterior.
En cuanto a las fábricas de caramelos, galletas de toda clase, chocolates, confites, goma de mascar, bombones rellenos, chocolatines y más deliciosos productos, no hay que olvidar las emblemáticas La Universal (Segale Norero), La Nueva Italia (Landucci Hnos.), La Roma (Juan Vallaza), La Nueva Oriental (Humberto Pacheco López), La Unión, La Ecuatoriana (Gerónimo Gando), La Industrial y La Libertad (César A. Tamayo), La Regalía, Kramel, que también elaboraban fideos y pastas. En línea bastante parecida están las pastelerías que en nuestro medio fueron y son numerosísimas.
Lo testimonian La Florencia (Jácome Rodríguez Hnos.),Casa Fortich, La Francesa, y los populares locales de Sucesores de F. Bravo, Dina, La Fuente, Nacional, California, El Saloncito, entre los locales más nombrados.
No hay que olvidar que alguna vez tanto las fábricas como los locales de expendio de dulces, chocolates y confites en general cambiaron de dueño, ubicación o desaparecieron finalmente.
Esto es a breves rasgos, si usted recuerda algún nombre no dude en incorporarlo a la nómina propuesta en esta crónica volandera.
Tampoco podemos dejar de lado a la colonia italiana establecida en tierra guayaquileña, que fue una de las mayores propulsoras de la industria de preparación de dulces, caramelos, galletas y bombones en las últimas décadas del siglo XIX y gran parte del XX.
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Fundación Accur y la Asociación de Artesanos Avanti abrirán próximamente un taller de garnish y maestros pasteleros y panaderos. Información en los teléfonos 238-5204 y 238-9330. |
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