Equipos técnicos de Bolivia y Brasil se reunirán a fines de julio para analizar las posibles consecuencias ambientales de un proyecto de construcción de dos represas brasileñas en un río binacional de la cuenca del Amazonas, dijo este miércoles el Gobierno de La Paz.
El encuentro fue anunciado a la semana siguiente de que Brasilia dijera que impulsará las obras hidroeléctricas sobre el río Madera, que sumarían una potencia de 6.450 megavatios, pese a las preocupaciones medioambientales expresadas por el Gobierno del presidente Evo Morales.
El canciller boliviano, David Choquehuanca, declaró a la agencia estatal de noticias ABI que en la próxima reunión Brasil ofrecerá el estudio que sirvió como base para la reciente entrega de licencia ambiental para la construcción de los embalses.
"Está en proceso una reunión técnica y (...) antes de fin de mes habrá este encuentro y Brasil entregará toda la información que requerimos", dijo Choquehuanca, sin señalar dónde se realizará el encuentro.
Las represas en el lado brasileño del río Madera, próximas al extremo nororiental boliviano, inundarían unos 529 kilómetros cuadrados pero su impacto en la flora, la fauna y la cuenca hidrográfica sería mucho mayor, según La Paz.
En una carta a su par brasileño Celso Amorim, Choquehuanca dijo que Bolivia estaba molesta porque Brasil autorizó las obras "antes de haberse realizado análisis de los impactos ambientales, sociales y económicos, considerando los afluentes del río Madera que se encuentran en territorio boliviano".
El río Madera, afluente del Amazonas, concentra casi todas las aguas de la mitad norte de Bolivia y es considerado una vía clave de acceso desde la cordillera de los Andes hasta el océano Atlántico.
Las represas Jiraú y San Antonio estarían ubicadas a 84 y 190 kilómetros de la frontera boliviana, respectivamente, según informaron medios bolivianos.