Un conmocionado Brasil buscaba este jueves explicaciones al peor desastre aéreo de la historia en Latinoamérica, mientras bomberos seguían sacando cuerpos entre los aún humeantes escombros del edificio con el que chocó el avión de la aerolínea TAM matando a 200 personas.
Con el peligro que implica gasolina esparcida por el lugar, los rescatistas ya recuperaron unos 181 cadáveres e intentaban evitar que se derrumben las ruinas del edificio, que también pertenecía a la aerolínea. Otras cuatro personas murieron en hospitales.
"Vamos a retirar columnas y paredes para dar seguridad a los equipos de rescate", dijo a periodistas Mauro Lopes, portavoz del cuerpo de bomberos. "Trabajamos con la expectativa de que hay más cuerpos ahí", agregó.
El Airbus 320 accidentado, que el martes por la tarde cumplía el vuelo 3054 entre la sureña Porto Alegre y el aeropuerto paulista de Congonhas, no consiguió frenar bajo la lluvia al llegar a la aeroestación de mayor movimiento de Brasil y en una fatal carrera cruzó una transitada avenida, chocó una gasolinera y se estrelló contra el edificio.
Los 186 ocupantes de la nave murieron en el incidente, que también cobró vidas fuera de ella. Rescatistas estimaron en unas 200 las muertes por la tragedia.
Policías se encuentran realizando pesquisas en la cabecera de la pista donde se inició la catástrofe, la que aún se encuentra cerrada.
La congestionada pista principal del aeropuerto de Congonhas, donde se inició el mayor siniestro aéreo de la historia de América Latina, es vista por expertos como insegura en días de lluvia, y autoridades reconocieron que estaba pendiente el ranurado para mejorar su drenaje y adherencia.
Piden cierre del aeropuerto
La Fiscalía del Estado pidió a la Justicia el cierre inmediato de Congonhas, ubicado en una zona densamente poblada de la mayor ciudad sudamericana; pero José Carlos Pereira, el militar que preside la empresa estatal que opera los aeropuertos brasileños, consideró "fundamentalista" la solicitud.
El pedido fue firmado por dos procuradores que en enero habían solicitado el cierre de la terminal por las malas condiciones de su pista.
La solicitud incluye la realización de una pericia independiente y externa a los organismos oficiales.
El accidente renovó las críticas al Gobierno del presidente Lula da Silva por su gestión del sector aéreo del país, que entró en caos en septiembre pasado cuando dos aviones chocaron en el aire, en un accidente en el que perdieron la vida 154 personas.
Órganos oficiales advirtieron que tomará meses determinar las causas del accidente, que se enfocan en varias hipótesis además de las malas condiciones de la pista.
En Congonhas, un avión Fokker 100, también de TAM, abortó este jueves un intento de aterrizaje en medio de la neblina, pero luego consiguió posar sin incidentes, informó Infraero.
Esta clase de maniobras son usuales en los aviones comerciales cuando aterrizan con escasa visibilidad.