Estados Unidos elevó al máximo su nivel de alerta por incendios forestales este jueves, mientras decenas de llamaradas nuevas ardían en la región occidental del país.
El oeste de Estados Unidos permaneció en un nivel cuatro de alerta de incendios durante algunas semanas, hasta que las autoridades decidieron elevarlo al quinto -el más alto- a partir del jueves.
Se debe a un par de cosas: la cantidad de incendios importantes que tenemos, y también a que hay incendios en numerosos estados y en varias áreas geográficas, manifestó Randy Eardley, portavoz del Centro Nacional de Lucha contra Incendios. Los recursos que tenemos están reduciéndose.
El cambio autoriza a los jefes de los bomberos a pedir más cuadrillas, incluyendo de Canadá y Australia, y podrían movilizarse soldados de la Guardia Nacional. Cerca de 15.000 bomberos estadounidenses combatían cerca de 70 incendios de más de 40 hectáreas (100 acres) en 12 estados.
El nivel se incrementó cuando cayeron rayos sin tormentas y desencadenaron nuevas llamaradas en los estados de Idaho, Nevada, Oregon y Utah. Desde el lunes, ardían más de 1.000 incendios nuevos en el oeste del país, dijo Eardley.
Expresó que el clima seco y ventoso, las tormentas eléctricas y temperaturas de cerca de 38 grados Centígrados (100 F), persistirán en la mayor parte de las Montañas Rocallosas hasta la próxima semana.
Un nuevo incendio forestal que comenzó el miércoles en la noche en tierras del Idaho National Laboratory avanzó rápidamente en el área de investigación nuclear del desierto del sudeste de Idaho. Su causa era desconocida, expresó John Epperson, portavoz de la agencia.
Ninguna de las instalaciones del centro corrían riesgos inmediatos, pero los 700 empleados del laboratorio recibieron órdenes de permanecer en sus casas el jueves.
El incendio, hacia el área sudeste de la reserva, ardía a menos de dos kilómetros (una milla) de una carretera que permanecía cerrada por el humo.