En una carta, emitida hace dos días a la Presidencia, la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) deja constancia de que no ha sido consultada para la elaboración del decreto 486, para el cual además no han sido recogidas observaciones y recomendaciones que ese organismo hiciera en el 2006 cuando colaboró con el Instituto Nacional de Pesca (INP) en la elaboración del Plan de Acción Nacional para la Conservación y Manejo de los Tiburones en el Ecuador.
Así lo indica Robert Hofstede, quien es su director regional.
¿Qué proponían ustedes?
Fortalecer la capacidad de control de la reserva marina, incrementar el control para detectar las aletas en puntos de salida y promover los acuerdos relevantes regionales e internacionales, mediante discusiones bilaterales.
¿Cuál es la principal limitación del decreto 486?
La falta de control. Antes de dar apertura a la venta de las aletas, que era una pérdida para el pescador artesanal que obtenía incidentalmente tiburones, se debió armar un sistema efectivo de control y monitoreo, porque hacerlo tomará de tres a seis meses.
¿UICN participó del decreto?
Hay ciertas voces que dicen que la UICN está apoyando el nuevo decreto y eso no es cierto. Fuimos consultados en febrero del 2006. Pero no propusimos legalizar o no la pesca incidental y la venta de aletas. Somos la unión de organizaciones preocupadas por la biodiversidad y los medios de vida de la gente.
¿Qué es lo más preocupante?
La falta de recursos económicos para el control y las limitaciones a nivel biológico del decreto, en el que incluso se mencionan especies que ya no aparecen en Ecuador, como tiburón sardinero (Lamna nasus) o el cazón espinoso o mielga (Squalus acanthias); y en cambio hay otras que ni siquiera se las menciona, aún existen y están en lista roja.