Si las trilogías de Spiderman, Shrek, Piratas del Caribe y Ocean’s 13 no eran suficientes, Bruce Willis revive ahora una cuarta película sobre el viejo éxito de Die Hard con su clásico personaje del detective John McClain.
Y en un medio donde los efectos especiales de computadoras son tan comunes, él prefirió las más sofisticadas escenas de acción con filmaciones en vivo, tal cual como en las buenas épocas, recreando un estilo de cine que parecía perdido. Un estilo de cine muy ‘duro de matar’.
Escoltado por dos guardaespaldas que conservan una discreta distancia, en el gigantesco parque de Sherman Oaks, Bruce igual mantiene el control con la calma que tanto lo caracteriza, ordenando con una simple mirada cuando es el momento justo para comenzar (o terminar) la entrevista.
Por momentos intimida con su presencia, pero enseguida comienza a bromear sobre algún ruido de avión que “solo falta que aterrice donde estamos nosotros”, mientras toma una gaseosa con la desconocida marca RC que asegura “es mejor que Coca Cola”. Solo precisa un minuto para entrar en confianza, como colgando sobre la silla el título de superestrella; porque en persona, Bruce Willis no es ningún ‘duro’ y bien sabe cómo ablandar el clima detrás de la primera respuesta.
Pregunta: Pudiendo hacer cualquier tipo de cine ¿qué lo llevó a revivir Die Hard?
Respuesta: Es una muy buena pregunta. Muy fácilmente, pude haberme retirado en la gloria, sin ninguna derrota, las primeras tres películas de Die Hard recaudaron cerca de 1.300 millones de dólares entre el mercado internacional y los DVD. Pero en retrospectiva, yo nunca había estado feliz con la segunda y la tercera como realmente lo estuve con la primera película. Siempre había querido filmar una más, tratando de acercarnos a la calidad y esencia original, con el nivel de drama o los elementos de la primera película. El potencial de fracaso siempre fue muy grande. No sabes lo bien que se siente saber que puedo sentarme a hablar sobre este filme que vi tan sólido, tan poderoso. Y realmente me satisface haberlo hecho.
P: ¿Pero después de Armaggedon no había prometido dejar el cine donde su personaje tuviera que salvar al mundo?
R: Soy apostador por naturaleza. Prefiero tomar un riesgo que buscar el camino fácil. Y ya conoces más de un riesgo de los míos que no tuvo éxito... Me pareció el momento correcto. Tenía un buen guión y diferentes aspectos conspiraron en el arreglo final. Fue un salto de fe, quise arriesgar. Me gustaron las ideas que planteó Len (Wiseman), el director. Y tenía bastante confianza que si teníamos una buena historia, podíamos mejorar a partir de ese punto, como terminamos logrando. Al final del día, pudo haber sido un fracaso total. Bien podría estar sentado en este mismo lugar, tratando de excitarte con el tema, pero la gran recompensa es saber que filmamos una película buena. Cuando vi la primera edición me impresioné y sentí alivio al mismo tiempo.
P: ¿Qué tiene una película como Die Hard para mantenerse actual después de tantos años?
R: Parte de la mitología de Die Hard es que John McClane ama a su familia y tampoco permite que nadie hiera a alguien que no se pueda defender por sí solo. Sin esas opciones, yo no hubiera querido hacer esta película o ninguna de las anteriores versiones de Die Hard.
P: ¿En todo este tiempo, alguna vez volvió a ver las primeras tres películas de Die Hard?
R: Las vi justo antes de empezar a filmar la nueva. Sabía que me gustaba la primera. Y volví a ver la segunda y la tercera diciendo “esto no lo puedo hacer, aquello tampoco, esto tampoco”. Una de las reglas que impusimos fue evitar las referencias sobre nosotros. Si te fijas en la segunda película, tiene demasiadas referencias de porquería sobre la primera. Y no sirven para nada. Las odio. Eran cosas muy pero muy estúpidas. Me gustó saltar del helicóptero al ala del avión, eso sí me gustó, pero debería volver a verlas para recordar si me gusta algo más.
P: ¿Más allá de Die Hard hay alguna película suya que se arrepiente de haber hecho?
R: Creo que las conoces mucho mejor que yo, como aquella donde me viste con pantalones cortos, arriba de un barco, (Striking Distance). Permiso (agacha la cabeza a un costado, como si fuera a vomitar). Antes de ese filme jamás he dicho “¿qué tan mala puede ser?”.
P: ¿El hecho de haber elegido al director Len Wiseman que solo había filmado Underworld fue otra apuesta?
R: ¿Sabes qué? Me senté con él después que mi hija mayor Scout, me trajo la película Underworld, la vimos juntos una noche y me pareció muy buena. Y por casualidad, un par de semanas después, Fox me invitó a sentarme con él. Fue una decisión muy fácil de tomar. Los dos tenemos ideas y metas similares sobre el tipo de película de Die Hard que queríamos hacer. Es bueno sentarme a hablar de la película porque el resultado es genial. Desafortunadamente, creo que pudimos mostrarte solo veinte minutos de la película, pero de verdad ‘la rompe’. Es una de mis favoritas Die Hard.
P: ¿Notó el hecho de tener 52 años a la hora de filmar las escenas de acción?
R: Conozco muchos policías que tienen mi edad. Y si se mantiene el estado físico... yo soy la prueba en vida de que se puede hacer una película así y sobrevivir en el intento. Tuve que ejercitar muchísimo para lograr músculos de un tamaño suficiente como para proteger sin que se destrozaran cuando caía sobre el concreto. Sobreviví. Me mataron a golpes y es algo que se nota en la pantalla. Pero también estoy contento de no haber esperado un par de años más. No lo intentes en casa. También precisé tiempo para recuperarme. La última la había filmado en el 95. Pasaron doce años desde la tercera película de Die Hard y entre las cuatro hay veintiún años. Me puedes ver cuando tenía 31 y ahora que tengo 52. Hay momentos en la película donde vas a verme que me levanto un poco más lento. Hago cosas que probablemente no debería. Pero en esta película estoy en mejor estado físico que en las tres primeras, porque antes se suponía que tenía que ser un policía alcohólico.
P: Una de las características de John McClane, evidente en esta nueva película, es el hecho de ser sumamente sobreprotector con su hija. ¿Se identifica en la realidad con esa característica?
R: Puede identificarme pero en la película está demasiado dramatizado. La relación con mis hijas es mucho más abierta. Como padres, lo que hemos hecho (con Demi Moore) fue tratar de mandarlas al mundo con la mayor cantidad de información sobre lo que piensan los chicos de 16, 18 o 20 años, esperando que ello las mantenga fuera de peligro. Pero en la película está muy dramatizado. Incluso el personaje de la hija de McClane ni siquiera estaba en el original guión de esta película. Fue una idea que surgió a medida que desarrollamos la producción.
P: ¿Y que tan duro es con los ‘amigos’ de sus hijas?
R: No soy para nada duro. Lo único que les digo es que quiero conocerlos. Y cuando los conozco les doy ese tipo de mirada (se pone serio). ¿Y sabes qué? Siempre elijo a uno de ellos para que se encargue del resto. Si traen un grupo de amigos por una fiesta en la piscina, me acerco a uno y le pregunto cómo se llama. Por ejemplo, si me dice “Sinjin”, le digo seriamente “Sinjin, te dejo a cargo. Si le pasa algo a alguna de mis hijas, vas a ser el primero que busque, después mato a cada uno de tus amigos en frente tuyo y te dejo para el final”. Y es cierto, uno de ellos, se llama Sinjin.
P: ¿Live Free or Die Hard es el verdadero final del personaje John McClane? ¿O aceptará la tentación de otra Die Hard 5?
R: No creo que sea la última. Fox está hablando de filmar otra.