La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 29 de Julio del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    Piqueo de la semana
    El especialista
    Interfaz
    Dr. Tecno
    Creciendo
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Historia
    Gastronomía
    El Aguacate
    Diseño
    Arte
    Desde las encantadas
    Libros
    Ecología
    Música
    Cocina de Patricia
Libros 
Un titular al paraíso del ‘rating’
ampliar imagen ampliar imagen

Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Clara Medina

Escrita por un hombre que es conocido en el ámbito televisivo como guionista, es una obra con un título transgresor. Utiliza una palabra que muchos prefieren no pronunciar porque les parece inapropiada, o porque les suena un tanto grosera”.

“Catalina nunca imaginó que la prosperidad y la felicidad de las niñas de su generación estaban condicionadas a la talla de su brasière”. Con unas frases que en periodismo son lugar común y en literatura no dejan de serlo, el autor colombiano Gustavo Bolívar Moreno comienza su  primera novela.

Este es el inicio de Sin tetas no hay paraíso, un libro que impactó en cuanto salió al mercado de Colombia, en julio del 2005, y que ahora llevado a la televisión en forma de telenovela, escandaliza, genera   voces de adhesión y de protestas. Pero, sobre todo, inquieta. Escrita por un hombre que es conocido en el ámbito televisivo como guionista, es una obra con un título transgresor. Utiliza una palabra que muchos prefieren no pronunciar porque les parece inapropiada, o porque les suena un tanto grosera (“tetas tienen los animales, las mujeres tenemos senos o mamas”, protestaba una señora la semana pasada) en una sociedad que para lucir delicada prefiere utilizar eufemismos. Por ejemplo, ‘chichis’.

El título provocador es el primer gancho. Luego está la historia: descarnada. Dolorosa. Se desarrolla en Pereira, Colombia, donde, según la trama propuesta,  muchas de las niñas y jovencitas, en medio de la pobreza y la marginalidad en la que habitan, ven a los narcotraficantes de la zona (traquetos les dicen) como el equivalente de un príncipe azul: se desplazan en lujosos carros, poseen extensas propiedades, manejan grandes fortunas. Son  como un pasaporte a la vida a la que ellas aspiran. Desean conquistarlos, ser sus novias o amantes. Pero a estos hombres les gustan las mujeres de tallas grandes, tipo Pamela Anderson.

Catalina,  una adolescente   de 14 años, tiene los senos pequeños. Un traqueto la rechaza por ese detalle. Desde entonces, su única meta en la vida es aumentarse el busto. Para eso tiene que conseguir el dinero y en el camino para lograrlo se enfrenta  a múltiples situaciones.

Un médico la opera a cambio de favores amatorios. Ella, ya con una talla grande y creyendo haber alcanzado el paraíso, se dedica a prostituirse con los narcotraficantes. Gana dinero, lleva alimentos y comodidades a su casa, pero pronto asoma la desgracia: las prótesis eran usadas y le causan daño. Se deteriora físicamente. Su mejor amiga la traiciona. Su madre se enamora de su novio.  El paraíso le es esquivo.

La novela es narrada por un político corrupto, del que Catalina se hizo amiga. Es él quien cuenta la historia de esta joven sin final feliz. Está escrita en un lenguaje sencillo. Es un texto sin mayores pretensiones literarias. O quizá con pretensiones, pero que no alcanza a convertirse en un gran libro. Es una narración que aborda el narcotráfico, el sicariato,  la violencia  que han tocado ya  en sus creaciones y de manera más lograda, autores como Jorge Franco o Fernando Vallejo, o en el cine gente como Víctor Gaviria, por citar solo tres nombres. Pero Bolívar  le suma un elemento:  esa obsesión de la sociedad actual por los cuerpos y la trampa que significa.

La obra, según contó el autor durante la visita que realizó a Guayaquil, con ocasión de la Feria del Libro, está basada en la vida real. Existe una niña como Catalina, pero a ella no le ha ido mal en la  vida. Bolívar  se inspiró en esa historia y ficcionó. Sin embargo,  le dio otro giro, optó por un final trágico  porque no quiere hacer apología del narcotráfico ni de la prostitución, ha dicho. Según anota, desea mostrar las consecuencias negativas que pueden traer actitudes como las de Catalina y lo nefasto que es el narcotráfico.

No han faltado las voces de protestas por la telenovela y por el libro. Bolívar no se inmuta. Dice que más allá de que se esté a favor o en contra de lo que se cuenta en esta historia, lo importante es que se hable del tema, que se discuta. Contabiliza como uno de los logros, que una congresista de su país esté impulsando un proyecto de ley que impida que las   menores de 18 años se practiquen cirugías estéticas. Este detalle encaja en el ámbito social. Pero también  hay otro tipo de logros: el económico. Sin tetas no hay paraíso es un libro éxito de ventas en varios países: 200.000 ejemplares legales, salidos de la editorial. Y pirateados quizá lleguen a dos millones o más, indica su autor.

Esta historia pronto llegará al cine. La película, que será dirigida por el propio escritor, se halla en la etapa de preproducción. Una  confirmación de que las tetas conducen al paraíso... del éxito, a veces tan lejano para otros creadores.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados