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| Escolares cirueleros |
Estampas porteñas |
Julio 30, 2007
Prof. Martín Torres Rodríguez, escritor y periodista
Allá por el periodo de 1944 a 1947 funcionaban en el sector circundado por las calles Boyacá, Julián Coronel, Mendiburo, Panamá y Rocafuerte, la escuela municipal Nº 3 y la fiscal Nº 4 Antonio José de Sucre.
Los muchachos estudiantes de esos planteles populares, una vez concluidas las diarias jornadas escolares se desplazaban en grupos muy fraternos y alegres hacia los cerros Santa Ana y del Carmen a ‘coger’ ciruelas de los numerosos árboles que lucían cargaditos del fruto verdoso o rojizo que halagaba los paladares.
Los chicos rogaban a los dueños que los dejaran arrancar unas cuantas de esas golosinas cerreñas, pero cuando por la buenas no conseguían el obsequio que cortésmente pedían, ideaban la manera de conseguir las ciruelas subiéndose en los árboles ‘a como dé lugar’.
Por esta actitud bastante riesgosa, los adolescentes se exponían a las balas de goma de los dueños de los predios o de trabajadores como los de Mr. Mann, aunque felizmente se escabullían y las esquivaban.
Entre las familias generosas de los cerros recuerdo a los Briones, Cabanilla, Lazo, González, Soriano, Beltrán, Yépez, entre otros, que también tenían a sus vástagos en aquellos establecimientos escolares.
Los jardineros de los cerros con escasos recursos económicos vendían las ciruelas cerca de la iglesia de Santo Domingo (o San Vicente) en tarros repletos del fruto.
En la zona más ciruelera del cerro destacaba un molino de viento que era propiedad del conocido Mr. Mann, según refieren antiguos moradores asentados en la época.
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