Un cabo de la infantería de Marina de Estados Unidos juzgado por la muerte de un civil iraquí en 2006, fue declarado culpable este miércoles del delito de asociación para delinquir, robo y conspiración por un jurado de una Corte Marcial en California (oeste).
El cabo Marshall Magincalda "fue declarado culpable de robo, asociación para delinquir y conspiración para cometer los siguientes hechos: muerte, secuestro, robo, obstrucción a la justicia, perjurio y conspiración", anunció en un comunicado el centro de prensa de la base.
No obstante, fue absuelto de los cargos de asesinato y secuestro por los jurados en el tribunal de Camp Pendleton, la base de los marines situada a 130 km al sur de Los Angeles.
Los jurados, todos militares, llegaron a esta conclusión al cabo de una jornada de discusión y será el jueves cuando prevén determinar la sentencia para Magincalda.
Si hubiese sido declarado culpable de asesinato, el cabo podría haber sido condenado a cadena perpetua.
Magincalda fue el séptimo militar de ocho acusados por el caso de Hashem Ibrahim Awad, un padre de familia iraquí de 52 años que fue asesinado a sangre fría el 26 de abril de 2006 en Hamdania, al norte de Bagdad.
Otro jurado de Camp Pendleton discutía el miércoles la suerte de un octavo militar, el sargento Lawrence Hutchins, jefe del grupo.
En el mismo caso, cuatro marines y un enfermero naval se declararon culpables de los cargos relacionados con el caso de la muerte de Awad, y pidieron beneficiarse de un proceso acelerado, por lo que fueron condenados entre uno y ocho años de cárcel a finales de 2006 y principios de 2007.
Pero el cabo de los Marines, Trent Thomas, que se declaró no culpable y compareció ante un jurado, fue absuelto el 20 de julio de muerte con premeditación y evitó la cárcel, aunque fue degradado en su rango.
Algunos soldados que se han declarado culpables y aceptaron colaborar con la justicia militar a cambio de que les reduzcan la pena, señalaron a Hutchins como el autor intelectual del crimen.
Estos procesos se enmarcan en una serie de incidentes contra la población civil en Iraq que han manchado la reputación del ejército estadounidense.