Gran Bretaña prohibió este viernes el movimiento de ganado a nivel nacional tras confirmarse un brote de fiebre aftosa en una granja en el suroeste de Londres.
El primer ministro Gordon Brown era esperado este sábado en la capital británica, luego de que debiera interrumpir sus vacaciones para hacer frente a la crisis.
"Nuestra principal prioridad es prevenir la propagación de este mal para proteger las granjas", declaró la portavoz del jefe de Gobierno británico.
La emergencia hizo recordar la última epidemia de fiebre aftosa en Gran Bretaña, en 2001, que costó la vida a entre 6,5 y 10 millones de cabezas de ganado, afectó severamente a la industria turística, movilizó al ejército e incluso pospuso una elección general.
El foco de fiebre aftosa, que se propaga con mucha facilidad entre rumiantes aunque rara vez se contagia en seres humanos, fue detectado en una granja cerca de Guildford, en el suroeste de Londres.
odo el ganado de la granja iba a ser sacrificado.
Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) dijo que el foco de fiebre aftosa "fue confirmado" por la veterinaria jefe Debby Reynolds, tras la realización de exámenes de laboratorio.
La situación generó una reunión del comité COBRA, el principal gabinete de emergencia de Gran Bretaña, en el que Brown participó por vía telefónica desde su residencia de vacaciones en Dorset. El primer ministro tiene previsto encabezar una nueva reunión del grupo este sábado.
Alrededor de la granja afectada se impuso una zona de protección de tres kilómetros y una zona de vigilancia de 10.
"No se permiten movimientos de animales a nivel nacional, excepto bajo licencia", declaró el portavoz del DEFRA.
"Se están efectuando controles sobre el movimiento de reses muertas. Tanto reunir animales como esquilarlos y bañarlos está restringido, y todas las granjas deben elevar sus niveles de bioseguridad", añadió el portavoz.
"Tanto en la zona de protección como en la de vigilancia, se pedirá que las granjas eleven sus niveles de bioseguridad en los controles de movimientos, controles de transporte de estiércol y abono, y en el tratamiento de productos animales, para garantizar la destrucción del virus de la fiebre aftosa", agregó el DEFRA.
De acuerdo con Reynolds todavía no era posible determinar la gravedad del brote.
La secretaria de Medio Ambiente británica, Hilary Benn, tenía previsto retornar de sus vacaciones en Italia.
El foco detectado en 2001 le costó a Gran Bretaña unos ocho mil millones de libras esterlinas (16,3 mil millones de dólares o 11,9 mil millones de euros).
La Comisión Europea ha sido informada de la aparición del brote.