Primero se escucharon los crujidos, y después los gritos mientras los autos empezaban a caer: una nube de polvo emergió, seguida de llamas cuando el puente de ocho carriles se retorció y se rompió, hundiendo a docenas de vehículos en las turbias aguas del río Mississippi.
Algunos lograron arrastrarse afuera de sus carros cuando el agua fría empezaba a inundarlos. Otros fueron aplastados por toneladas de concreto, o quedaron atrapados en escombros.
Unos cuantos lograron ponerse a salvo. Otros intentaban rescatar a quienes estaban cerca, incluyendo un expreso escolar con 60 niños que regresaban a casa de un campamento y que escaparon por una salida de emergencia, cuando un camión se incendiaba a pocos metros.
Peter Siddons estaba en el típico embotellamiento de la hora punta cuando el puente empezó a derrumbarse, pedazo por pedazo, llevándolo a una inevitable caída. “Vi la caída del puente”, dijo. “Seguía derrumbándose, caía, caía, caía hasta que llegó a mí”.
Siddons cayó con el puente. Sacudido, pero sin heridas graves, saltó por encima de una grieta que quedó entre los escombros y trepó por una zona empinada, brincó y, finalmente, llegó a suelo firme. “Creí que estaba muerto”, dijo. “Honestamente, honestamente lo creí”.
El automóvil de Catherine Yankelevich terminó en el agua, pero ella logró nadar hasta la orilla. “El puente empezó a caerse, los autos volaban en todas direcciones y vi que el agua subía muy rápido así que bajé la ventana (...) Parecía una película, y fue aterrador”, dijo.
El socorro llegó muy rápido de aquellos que presenciaban la tragedia. Muchos corrieron hacia el puente y a la orilla del río para ayudar a los que estaban en peligro. Hallaron víctimas ensangrentadas que pedían ayuda y cuerpos y autos que flotaban entre los escombros.
Una mujer entró al agua con una soga amarilla amarrada a su cintura y avanzó entre los restos del puente caído en busca de sobrevivientes.
Luego llegaron los equipos de rescate. Los bomberos luchaban contra el fuego, mientras que los agentes de la Cruz Roja y equipos médicos removían los escombros.
Se temen más muertos
La Policía de Minneapolis halló ayer “varios cuerpos” de personas atrapadas entre los restos del puente después de que confirmara cuatro muertos y entre 20 y 30 desaparecidos.
El jefe de policía, Tim Dolan, dijo que incluso se halló un hombre gravemente herido que “habló con el personal médico y pudo decir adiós a sus seres queridos” antes de morir.
“Tenemos una determinada cantidad de vehículos enterrados bajo enormes trozos de hormigón armado, y sabemos que hay personas dentro de esos vehículos”, indicó Dolan, aunque aclaró que desconoce su número. “Lo que sí sabemos es que hay más bajas”.
Hasta ahora el forense ha confirmado la muerte de cuatro personas, con lo que rebajó la cifra divulgada anteriormente de nueve fallecidos pero Dolan precisó que las autoridades no esperan hallar con vida a las 20 o 30 personas desaparecidas y 79 personas acudieron a los hospitales. El jefe de los bomberos Jim Clack dijo que las autoridades no esperan encontrar más sobrevivientes.
Cuando la estructura se hundió había empleados que trabajaban en el reemplazo de ciertas secciones de cemento, barandillas e iluminación.
El miércoles el trabajo en el agua fue suspendido a medianoche, por considerarse peligrosa la inmersión en la oscuridad, entre los automóviles hundidos y el hormigón y cemento del puente. Entre 30 y 50 vehículos siguen en el agua, informó la Guardia Costera.
El presidente George W. Bush ofreció sus condolencias a los familiares y víctimas.