El embajador de Ecuador en Bélgica, Fernando Yépez, justificó este viernes ante el canciller belga Karel de Gucht la posición del gobierno y de la esposa del presidente Rafael Correa de rechazo a los procedimientos de deportación de una niña ecuatoriana y su madre.
El embajador ecuatoriano fue convocado al despacho del canciller de Bélgica por el caso de Ana Cajamarca y su hija Angélica Loja, de 11 años, quienes denunciaron maltratos físicos y psicológicos en su proceso de deportación. Ambas estuvieron detenidas durante un mes.
Un juez belga suspendió la deportación por acusaciones de trato inhumano a las ecuatorianas por parte de la policía, que de su lado niega haber utilizado fuerza excesiva.
El diplomático ecuatoriano señaló al canciller De Gucht que la condición de irregularidad legal no puede implicar, bajo ningún concepto, menoscabo de la dignidad de los emigrantes, según informó un comunicado de la cancillería.
Reiteró la posición del Ecuador contenida en una nota que el gobierno envió el martes y en la que expresaba su más enérgica protesta por el maltrato físico y psicológico y por las condiciones en las que estuvieron retenidas la madre e hija.
El trato a las ecuatorianas es inaceptable y violatorio de los acuerdos internacionales de protección de los derechos humanos, indicó la nota de protesta.
El embajador también conversó con el canciller de Bélgica sobre las declaraciones de la primera dama ecuatoriana Anne Malherbe, de nacionalidad belga, que fueron recogidas por la prensa y en las que criticaba a su país.
Las condiciones en que se desenvuelve la situación de los emigrantes ecuatorianos, justifica el reclamo, en los términos que lo hizo la señora del presidente, al exigir un tratamiento de respeto hacia los emigrantes, en particular hacia los menores de edad, señaló el comunicado de la cancillería.
En el documento se reiteró la necesidad de avanzar constructivamente en la relación bilateral sobre la base de un enfoque integral del tema migratorio, que evite de manera definitiva la repetición de episodios lamentables y permita la efectiva protección de los derechos de los emigrantes.