Un nuevo mundo donde todos son cartógrafos
En Internet, cualquiera puede ser un cartógrafo.
Con la ayuda de sencillas herramientas, introducidas recientemente por compañías de Internet, millones de personas se aventuran en la cartografía, al tomar mapas digitales y añadirles anotaciones en la forma de texto, imágenes, sonido y videos.
En el proceso, le dan nueva forma al mundo de la cartografía y colectivamente crean una nueva clase de atlas que probablemente sea más rico y más desordenado que cualquier otro.
Asimismo, convierten a Internet en un medio donde los mapas jugarán un papel más central en cuanto a cómo se organiza y localiza la información.
James Lamb, de Federal Way, Washington, creó un mapa en línea para ilustrar la diseminación de graffiti en su poblado y pidió a otros residentes que contribuyeran a él. “Siempre que se puedan tomar datos y representarlos visualmente, se puede comenzar a reconocer patrones y ver a dónde se necesita destinar recursos”, declaró Lamb, cuyo mapa ahora ubica, frecuentemente con fotografías, casi 100 sitios que han sido vandalizados.
Con creciente frecuencia, las personas podrán apuntar su servicio de mapeo favorito a un lugar específico y descubrir muchas capas de información respecto al mismo: sus hoteles y bares, sus estadísticas criminales, sus condiciones climáticas y ambientales, los recientes sucesos noticiosos y la historia que le dio forma. Una buena parte de esta información es contribución de usuarios comunes y corrientes de Internet.
Tomados en su totalidad, estos mapas son similares a Wikipedia, la enciclopedia en línea, en cuanto a que reflejan el conocimiento colectivo de millones de participantes.
“Lo que sucede es la creación de un mapa extremadamente detallado del mundo, creado por todas las personas del planeta”, expresó John V. Hanke, director de Google Maps y Google Earth.
Esta GeoWeb, como la llaman los conocedores, de vertiginoso crecimiento, es, en parte, el producto derivado de las guerras de motores de búsqueda en Internet, que involucran a Google, Microsoft, Yahoo y otros. En la carrera por popularizar sus servicios de mapas —y dominar el mercado potencialmente lucrativo para la publicidad local en mapas— estas compañías crearon las herramientas que permiten que personas con mínimas habilidades técnicas hagan lo que sólo los cartógrafos profesionales eran capaces de hacer antes.
“Es una revolución”, dijo Matthew H. Edney, director del Proyecto de Historia de la Cartografía en la Universidad de Wisconsin, en Madison. “Ahora, con toda clase de herramientas realmente muy accesibles y muy sencillas, cualquiera puede hacer mapas”.
Durante años, los mapas en línea han proporcionado instrucciones para llegar a un sitio y ayudado a los usuarios de Internet a encontrar negocios. Pero eso no es nada comparado con el auge que ahora está en marcha.
En abril, Google presentó un servicio llamado My Maps, que vuelve fácil para los usuarios la tarea de crear mapas personalizados.
Desde entonces, los usuarios del servicio han creado más de cuatro millones de mapas de todo, desde dónde encontrar buena comida barata en Nueva York, hasta festivales de verano en Europa.
Más de un millón de mapas han sido creados con un servicio de Microsoft llamado Collections, y 40 mil con herramientas de Platial, una empresa tecnológica.
MotionBased, sitio en Internet propiedad de Garmin, fabricante de dispositivos de navegación, permite a los usuarios subir datos que ellos mismos registran, en movimiento, con un receptor de Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés). Ha acumulado más de 1,3 millones de mapas de excursiones, carreras, paseos en bicicleta de montaña y otras aventuras.
Los mapas trazados por esta nueva generación de cartógrafos varían desde lo útil hasta lo caprichoso y desde lo sencillo hasta lo complicado.
Su precisión, como sucede con gran parte de lo que está disponible en Internet, no puede darse por sentado.
“Algunas personas potencialmente van a hacer cosas realmente tontas con estas herramientas”, comentó Donald Cooke, científico titular en Tele Atlas North America, importante proveedor de mapas digitales de calles. “Pero uno también puede salir de excursión con su unidad de GPS, y puede crear una representación más exacta de un sendero que en un mapa de la IGEU”, aseguró Cooke, en referencia a la Inspección Geológica de Estados Unidos.
La misma información ahora pasa rápidamente de las representaciones bidimensionales a las de tres dimensiones. Microsoft, por ejemplo, ya creó modelos tridimensionales de 100 ciudades en todo el mundo y busca tener 500 modelos en el año próximo.
“Las posibilidades para hacer cosas asombrosas, contar cuentos o ayudar a relatar historias con mapas, son sencillamente infinitas”, indicó Dan Gillmor, director del Centro para Medios Ciudadanos, proyecto afiliado al Centro Berkman para Internet y Sociedad de Harvard y la facultad de periodismo de la Universidad de California, en Berkeley.
Algunos de los estudiantes de periodismo de Gillmor trabajan con un investigador en Dartmouth para agregar fotografías, videos y entrevistas a un proyecto, basado en mapas, que documenta la reconstrucción, casa por casa, de una sección de Nueva Orleans. Gillmor quiere que los residentes locales contribuyan al proyecto, que utiliza el servicio de mapas Platial.