“El Holocausto”, dijo alguna vez Stanley Kubrick, “es acerca de seis millones de personas que son asesinadas. ‘La Lista de Schindler’ fue acerca de 600 personas que no lo fueron”. Pese a los elogios que recibió la cinta ganadora del Óscar dirigida por Steven Spielberg en 1993, su respetable estrategia dramática —abordar la tragedia de muchos a través de las acciones de unos cuantos— no logró alcanzar el corazón de las tinieblas. Al menos, no en el caso de Kubrick.
“The Devil Came on Horseback” (El demonio llegó a caballo) toca problemáticas similares: el genocidio, para empezar.
Dirigido por Annie Sundberg y Ricki Stern, el documental tiene como tema la crisis continua que sacude la región sudanesa de Darfur, donde muchos banfos continúan cometiendo atrocidades, entre ellas la violación y el asesinato de africanos de raza negra por los janjaweed (“demonios a caballo”) árabes. Y se concentra en la persona de un héroe solitario, Brian Steidle, ex capitán de infantería de los marines, que sirvió como observador de la fuerza conjunta de mantenimiento de la paz de la Unión Africana y de la ONU, tomó fotografías de las atrocidades y las publicó más tarde en el periódico The New York Times.
El hecho de que Steidle, estadounidense blanco de clase media nacido en el seno de una familia militar, sea el punto focal de una película en torno a una catástrofe de África negra, es algo que podría irritar a algunos públicos. Si se realizara una votación a mano alzada al respecto, Steidle sería el primero en levantar la suya. Inquieto tras servir en Kosovo y en varios puntos alrededor del Mediterráneo, y ante la perspectiva de pasar siete años detrás de un escritorio antes de serle asignado otro batallón, Steidle, de 30 años, optó por un empleo que encontró en Internet: monitorear el cese al fuego sudanés entre el gobierno de Jartum y fuerzas rebeldes del sur del país. Cuando los sucesos en Darfur empezaron a ser conocidos, se dirigió hacia el oeste como observador de la Unión Africana y tomó las fotografías que fueron publicadas.
Además del documental, un libro, “The Devil Came on Horseback: Bearing Witness to Genocide in Darfur”, escrito por Steidle y su hermana, Gretchen Steidle Wallace, fue publicado en marzo por PublicAffairs. Steidle no está dispuesto a descansar.
Tiene ahora a Hollywood en la mira. Desde su nueva casa en Santa Monica, California, a donde se mudó para colaborar en un largometraje sobre su historia, que será producido por 72 Productions, Steidle indicó que una versión fílmica debería llevar la toma de conciencia del público a un nuevo nivel.
Citó “Diamantes de sangre”, cinta de 2006, estelarizada por Leonardo DiCaprio, acerca de la guerra civil en Sierra Leona, como otro ejemplo de un hombre blanco en una historia africana.
“Pensé que las fotografías habrían instado a la gente a actuar más”, dijo Steidle.
“Sí ha surtido efecto, pero si me preguntas si hemos podido ayudar a la gente allá, la respuesta es no. No están en condiciones más seguras. Siguen muriendo”.