Devolverle la pasión, si bien no el sexo en sí, a Jane Austen y sus heroínas define a la actual oleada de la próspera industria Austen. “The Jane Austen Book Club”, una nueva película sobre seis personas que se reúnen para hablar de la vida y de su autora favorita, está programada para estrenarse, en Estados Unidos, el 21 de septiembre, poco después de “Becoming Jane” (el 3 de agosto), que le da a la misma Austen (Anne Hathaway) un gran romance en gran parte de ficción. Austen ha inspirado nuevos libros, websites y —en desafío a su imagen como escritora para solteronas recatadas— docenas de graciosas remezclas en YouTube. ¿Cómo se convirtió esta novelista, de principios del siglo XIX, en la reina de la cultura popular actual?
Unas cuantas escritoras más han logrado una celebridad moderna equiparable: Virginia Woolf y Sylvia Plath por el drama de sus suicidios, las Brontë por el romance gótico de sus novelas y el contraste con su vida tranquila. Pero ninguna inspira la calidez, el fanatismo —o la comercialización— que despierta Austen.
Ha penetrado en la cultura popular más completamente que otros escritores porque es casi sobrecogedoramente contemporánea.
Su óptica irónica de la sociedad es expresada en una voz tranquilizadora, como de hermana. Debajo de los detalles de época, la típica heroína de Austen ofrece algo con lo que casi cualquier mujer se puede identificar: no teme ser la persona más inteligente en la habitación y, tras una serie de malentendidos, consigue de todas maneras al hombre de sus sueños. No se necesita a un genio de marketing para detectar un potencial público del cine para esa fantasía de tenerlo todo.
Y aunque la era de Austen, con su rígido código de reglas sociales, debe haber sido represiva para quienes vivieron en ella, cuando es representada de forma bonita en la pantalla, puede parecer verdaderamente pacífica y estable, un respiro del mundo estresante y cambiante de rápidos encuentros amorosos, divorcios y terapia familiar de hoy.
Todo lo que le falta a Austen es el sexo, y muchas adaptaciones nuevas agregan lo que ella fue demasiado refinada para mencionar.
El énfasis en la atracción física comenzó con la miniserie “Pride and Prejudice” (Orgullo y prejuicio), producida por la BBC en 1995, que convirtió a Colin Firth en un ídolo romántico en el papel de Darcy con un atractivo sexual debajo de la superficie.
El año siguiente, Helen Fielding actualizó “Orgullo y prejuicio” para “El diario de Bridget Jones”, al bautizar como Mark Darcy a su héroe y subrayar lo intrincadamente que ha estado vinculada la popularidad de Austen con el cine.
Esa oleada de Austen, en los 90, terminó por incluir al menos seis adaptaciones en pantalla, con tres versiones de “Emma”: la de Gwyneth Paltrow, la de Kate Beckinsale, y “Ni Idea” (Clueless), que astutamente actualizó el personaje para convertirlo en una mimada alumna de preparatoria en Beverly Hills.
La película “Orgullo y prejuicio” de 2005, con Keira Knightley y Matthew Macfadyen, enfatizó su atracción física a tal grado que Darcy casi se convirtió en Heathcliff, meditabundo héroe de las Brontë que apasionadamente declara su amor mientras está parado en una tormenta de lluvia y viento. Esto cambia radicalmente a Austen. Esa chispa ayuda a hacer que el romance sea más atractivo para un público contemporáneo.
La atracción sexual es lo mínimo que alguien esperaría en un matrimonio hoy en día. En la época de Austen, cuando los matrimonios arreglados y de conveniencia eran comunes, sus extraordinarias heroínas esperaban el amor, otra razón por la le llegan tan directamente en las lectoras modernas.
Una mayor franqueza acerca del sexo podría ayudar a hacer a Austen más atractiva para un público más joven. Y debido a que esta oleada más reciente de Austen probablemente sea impulsada por Internet más que la anterior, las películas están bien posicionadas para llegar a ese público. La Jane Austen Society (jasna.org) acaba de agregar una sección sobre “Austen en el Cine” a su sitio en Internet. Entre otros sitios, AustenBlog.com es una fuente de noticias y comentarios.
Los libros parecen casi anticuados al lado de los videos en YouTube, muchos realizados por estudiantes.
Al igual que las películas de Austen, algunos videos se deleitan en un escape a un pasado más amable, mientras que otros son divertidísimamente irreverentes al trasladar a Austen al siglo XXI.
Independientemente de cuánto ha cambiado la sociedad, las heroínas de Austen, a diferencia de las de las Brontë, abordan los obstáculos creíbles y eternos de las clases sociales, el dinero y los malentendidos, lo que hace que sus obras sean adaptables a cualquier era.