Más de 25.000 motos, motonetas y tricimotos circulan en Los Ríos, siendo el principal medio de transporte que conecta a los habitantes que residen en las parroquias, recintos y comunidades de la provincia.
Grandes o pequeñas, coloridas u opacas, sencillas o extravagantes, chinas, japonesas o norteamericanas. Así son las motos y motonetas que abundan en las carreteras del Litoral y especialmente en la provincia de Los Ríos.
Durante los siete días de la semana se las encuentra por decenas rodando por las calles, o apoderadas de los parqueaderos y veredas.
Convertidas en el principal medio de transporte, las motos se constituyen actualmente en el motor de la sociedad riosense.
Según Juan Lorences Vargas, comerciante de motos, todo comenzó hace cuatro años, cuando los efectos de la dolarización fueron evidentes y los empresarios de Los Ríos vieron en la importación de estos vehículos un buen negocio.
Pero lo que comenzó como un lujo de pocos, se convirtió en la necesidad de muchos. A través de cómodas cuotas y convenios de pago, los riosenses vieron en estas máquinas una solución a los problemas de transportación entre ciudades pequeñas.
Ahora es sencillo observar a hombres, mujeres, ancianos y menores de edad manejando uno de estos artefactos, la mayoría sin casco protector, para ir a sus trabajos, colegios, reuniones o fiestas, y en ocasiones, para viajes hasta otras provincias.
También se puede observar en las noches a grupos de motociclistas que ocupan las vías centrales de los pueblos para atraer a las chicas.
La rapidez de este transporte también “atrapó” a los campesinos sembradores de arroz, como Clemente Castro. A la orilla de la carretera Babahoyo-Baba, donde tiene sus tierras para la producción de la gramínea, descansa la moto que lo traslada hasta su casa, 20 kilómetros más adelante, luego de la faena del día.
Castro abandonó su vieja mula por una Yamaha de $ 2.400, hace ya cuatro años.
Sin licencia ni casco, Castro afirma no tener problemas con la Policía de Tránsito, “aunque de vez en cuando he tenido que entregar uno que otro dólar para que se queden fríos”.
El problema de las coimas también es común para Julio Pacheco, a quien la compra de su moto le permitió mejorar sus ingresos. Oriundo de Bijío, recinto de Ventanas, cambió su labor de jornalero por la venta de pescado, que transporta en su nueva “compañera”.
Esta actividad le rinde pocas ganancias con las que mantiene a su madre y cuatro hermanos.
Según las estadísticas de la Jefatura de Tránsito de Los Ríos, en el año 2006 se matricularon 6.504 motos . Y en lo que va del año 2007 se han matriculado cerca de 2.800.
Esta institución, además, estima que entre motos, motonetas y tricimotos existan en la provincia alrededor de 25 mil, de los cuales la mayoría no están matriculados o registrados.