Se instalaron dos nuevas estaciones para detectar los gases de azufre.
El observatorio de monitoreo de la actividad del volcán Tungurahua en el sector de Guadalupe todavía espera la asignación de los 467.680,63 dólares comprometidos por el Gobierno para mantenimiento y adquisición de equipos que registren la erupción del coloso.
No obstante, la tarea no se detiene. “Se tomaron en préstamo equipos de otros volcanes para continuar con el monitoreo de este volcán que está en erupción”, aseveró Patricio Ramón, técnico del Instituto Geofísico.
Afirmó que se espera que los recursos lleguen para devolver los dispositivos a los lugares donde pertenecen. Pero el monitoreo se incrementa con la instalación de “métodos de punta” con equipos de personal extranjero, que prueban nuevas metodologías para garantizar el conocimiento adecuado de lo que ocurre en el interior del Tungurahua.
Por ejemplo, señaló Ramón, métodos de infrasonido, con instrumentación que permite detectar con mayor precisión y exactitud las explosiones, lo que conlleva a tener una idea exacta del número de esta clase de eventos. “Este equipo está en la capacidad de registrar explosiones que el oído humano no puede detectar, incluso de quienes se encuentran cercanos al volcán”.
También se incluyen dos nuevas estaciones para detectar los gases de azufre, que están siendo probadas. Los aparatos permiten tener mejor capacidad de instrumentación para conocer qué es lo que pasa con la actividad del coloso, sobre todo en el interior de este, para que posteriormente se vislumbre qué eventos pueden presentarse.
“Afortunadamente vemos que por lo menos en los próximos días no habrá una actividad mayor o que esté por producirse”, dijo Ramón.
Prueban sistema
Omar Marcillo, quien está por terminar un masterado en los Estados Unidos, apoya la tarea del Instituto Geofísico. Dentro de su labor prueba los equipos que detectan infrasonidos y señales sísmicas con el uso de redes inalámbricas de sensores.
La ventaja de los nuevos instrumentos es que son mucho más pequeños, portátiles, de bajo consumo y costo.
Lo que se pretende es tener un sistema que al momento de una erupción sirva para estudiar cuál es la cantidad de infrasonido y señales sísmicas que genera el coloso, porque hay energía que viaja a través de la tierra y es lo que se siente como pequeños temblores.
Marcillo aclaró que la mayoría de los nuevos equipos complementan la tarea de monitoreo, por lo que se podrán obtener datos más rápido.
Pruebas
En el volcán se instaló el sistema de infrasonido y sísmico para hacer señales de prueba de la actividad del coloso. Cuatro serán las estaciones que monitorearán el Tungurahua.
Cooperación
Gracias a la cooperación japonesa se colocan equipos de reciente tecnología, como un instrumento sísmico de banda ancha que se instala en el sector suroccidental del volcán. Así se obtendrá información más rápido.