Las inundaciones e incendios han dejado miles de víctimas y cuantiosos daños.
Intensas lluvias, largas sequías, nevadas por primera vez en casi un siglo y altas temperaturas que marcan récords, huracanes y ciclones e incendios forestales, el mundo experimenta estos últimos años una serie de fenómenos meteorológicos.
La atribución de estos escenarios extremos al calentamiento global ha generado un debate científico y político, pues mientras la mayoría de expertos atribuye a la actividad humana el incremento del nivel del dióxido de carbono, otro grupo lo rechaza.
Mihalis Petrakis, director del Instituto de Investigación Ambiental y Desarrollo Sustentable de Atenas, expresó que no hay dudas de que el calentamiento global ha afectado al clima, aunque aclaró que “no es posible atribuir todo lo que pasa, cualquier situación extrema, al cambio climático”.
Sobre los incendios forestales en las islas Canarias, Octavio Hernández, del partido Ecológico de Los Verdes en Tenerife, España considera que “estos son los primeros en los que el cambio climático es una variable causal a tener en cuenta”.
Y es que, aunque el fuego fue provocado tres elementos inusuales en el archipiélago canario, normalmente un oasis húmedo de temperaturas suaves, complicaron el escenario: la humedad se redujo a algo más del 5%, las temperaturas superaron los 40 grados y el viento, más de 70 km por hora.
Según científicos estadounidenses del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas y el Instituto Tecnológico de Georgia, el número de huracanes que nacen en el Atlántico se ha duplicado en comparación con los del siglo pasado, debido al aumento de la temperatura marina y al cambio climático.
El incremento en el número de huracanes y tormentas tropicales durante los últimos cien años es paralelo al de las temperaturas marinas, que ha sido de cerca de 5,4 grados centígrados, aseveran los expertos.
Pero la paleontóloga española María Ángeles Bárcena afirma que la Tierra ha vivido épocas más cálidas y con más CO2 en la atmósfera que en la actualidad. Por ejemplo, hace unos 300.000 y 120.000 años, “cuando el homo sapiens andaba ya por África”, aseguró que el cambio climático, como tal, ha existido siempre y “es algo natural”, es una constante en la Tierra, como también lo son las inundaciones y otras catástrofes; pero la novedad es la emanación de “tanto dióxido de carbono” a la atmósfera por el hombre.
“El estudio más reciente no puede relacionar el cambio climático y lo que hemos experimentado hasta ahora en este verano”, declaró el científico Peter Stott, del centro meteorológico británico, al explicar las intensas lluvias que azotaron hace diez días a Gran Bretaña.
La importancia del estudio del cambio climático se revela en la misión que desde ayer emprende la NASA con su sonda Phoenix, la que, además de intentar hallar indicios de vida, buscando microorganismos, espera obtener para los científicos información acerca del cambio climático y comprender por qué Marte, en el pasado húmedo y cálido, se transformó en un planeta frío con casquetes polares congelados.
Asimismo, esta semana en Nueva York, científicos y empresarios se unieron a las Naciones Unidas para instar a los líderes gubernamentales a establecer una dirección clara en los planes futuros para luchar contra el calentamiento global y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, se buscó conseguir respaldo para que los líderes mundiales asistan a una cumbre sobre cambio climático el próximo 24 de septiembre.