La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 19 de Agosto del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Tendencias
    Piqueo de la semana
    El especialista
    Interfaz
    Dr. Tecno
    Soporte Emocional
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Moda
    Destino
    Música
    Gastronomía
    El Aguacate
    Libros
    El Cuarto Ojo
    Arquitectura
    Orientación
    BBC Mundo
    Arte
    Sociedad
    Salud
    Cocina de Patricia
Soporte Emocional 
Después del divorcio
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Dr. Lenin E. Salmon | lsalmon@gye.satnet.net

Es una etapa que hay que asimilarla y superarla lentamente, justamente para no repetir los errores del pasado”.

Tal vez en ningún otro campo de la experiencia humana la frase “todo es relativo” es más aplicable que en el análisis emocional de alguien que está viviendo un divorcio. Dependiendo de cómo ha sido el matrimonio, incluyendo el proceso de divorcio, la gama de posibles reacciones va desde el alivio hasta la desesperación, desde el sentimiento de culpa hasta el deseo de venganza, desde la depresión profunda hasta la intensa energía productiva.

Lo que no existe es indiferencia:  para todos los involucrados es un evento de profunda significación emocional que marca indeleblemente su vida a partir de ese momento. 

Pero la vida continúa, y de una u otra manera es necesario recoger los pedazos (porque nadie queda “entero”) e intentar reestructurarse de acuerdo a la nueva realidad. Por esto es de vital importancia tratar de dar un paso a la vez, sin precipitaciones, en la dirección correcta. Pero, cuál es la dirección correcta?

Ciertamente no existe una guía que, de seguirla al pie de la letra, nos garantice la superación del problema. Sabemos también que ni el tiempo, ni la terapia, ni las pastillas, ni el trabajo por sí solos van a curar todas las heridas. Además, lo que sirve para un caso puede ser perjudicial para otro.

¿Qué hacer?
Primero es necesario evaluar la realidad.  Muchas personas quedan con su autoestima destrozada, o llenas de rencor, o sin los hijos, o con una carga económica difícil de manejar, por nombrar algunos de los contextos más comunes. Darse cuenta de la realidad que hay que enfrentar es de vital importancia, porque de este primer paso depende el rumbo que se tomará.

Comenzar a salir inmediatamente con otra persona, por ejemplo, sería un error, ya que mientras no tenga su divorcio aclarado y aceptado en su mente, incluyendo su contribución al mismo y sus planes para vivir con las consecuencias, no estará listo o lista para intentar nada serio con otra persona. 

Es una etapa que hay que asimilarla y superarla lentamente, justamente para no repetir los errores del pasado. Involucrarse con otra persona demasiado pronto, en el mejor de los casos sería un experimento sin preparación del cual podría salir aún más afectado; en el peor de los casos estaría usando a la otra persona como boya salvavidas durante el periodo de incertidumbre, desechándola al sentirse más seguro. 

Otro grave error, especialmente en las mujeres,  sería el de involucrar a los hijos desde temprano en la vida afectiva que intenten desarrollar. Nunca se debe olvidar que los niños sufrieron mucho por la separación de los padres, y que en su corazón, con pocas excepciones, guardan la esperanza de una reconciliación.

Esta esperanza se vería amenazada si la madre empezara a salir con otro hombre, por lo que al comienzo opondrían resistencia, especialmente los varones. Si debido a un buen manejo de la situación los niños aprendieran a querer a esta nueva figura paterna, el sufrimiento sería profundo si la  relación terminara.

Ni qué decir sobre cómo se sentirán cuando la madre les presente a un nuevo novio. Por esto es que los niños deberían conocer a la nueva pareja de su madre o padre cuando la relación sea estable y más bien cause tranquilidad en todos. 

Actitud positiva
A pesar de todo lo estresante que es el periodo que sigue a  un divorcio, también podemos tomarlo como una nueva oportunidad que nos da la vida para reevaluarnos, reubicarnos, reinventarnos, y para explorar nuevos caminos apoyados por la madurez que debe nacer de esta  experiencia. Recordemos que experiencia no es lo que nos ha sucedido, sino lo que hemos aprendido de ello.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados