Tengo 25 años y no soporto que mi marido beba alcohol casi todos los fines de semana. Esto hace que se despreocupe de mí y de nuestra hija. A sus 27 años aparenta más edad y cuando llega a la casa comienza a decir incoherencias, a insultarme y a tratarme mal psicológicamente. Al día siguiente no se acuerda, pide disculpas y promete no volver a tomar, pero nunca cumple. Me siento desesperada y no quiero que mi matrimonio se acabe.
Verónica,
Guayaquil
Lo que usted describe es la conducta de alcoholismo de su esposo, porque aunque faltan unos detalles, como por ejemplo hace cuánto tiempo él bebe alcohol, factor importante para determinar las causas de ese consumo, es evidente que al hablar de consecuencias físicas (apariencia de más edad, amnesia alcohólica), psicológicas (agresividad y maltrato) y conductuales (conducta errática), me lleva a concluir que la adicción al alcohol está instalada en él. Sería bueno que le preguntase si está consciente de que tiene un problema y que su vida necesita cambiar. Si él no visualiza el problema es posible que aún esté en fase “precontemplativa”, es decir, no ha pensado en cambiar porque quizás lo intentó y fracasó y por ello crea que no pueda hacerlo, o porque según él no tiene “un problema”, entre otras razones, y no está motivado a hacerlo. De ser así, debe enfrentar a su pareja e indicarle que se está destruyendo a sí mismo y a su familia junto con él. Debe ser lo suficientemente firme y estar convencida de que no existe otro camino para ustedes como familia y como pareja.
Son jóvenes todavía y se puede hacer mucho, siempre y cuando el afectado así lo quiera. Hay muchas maneras de ayudar a personas como él, los grupos A.A. y N.A., especialistas, psicólogos, psiquiatras, médicos, etcétera, pero nada es suficiente si no existe decisión de cambio y si no se está consciente de qué manera la vida se enriquecería, aunque este camino resulte difícil. Así que debe ser valiente o pedir ayuda a un especialista para enfrentar el problema de adicción de su esposo, que actualmente se ha convertido en su problema.
Dra. Glenda Pinto Guevara,
Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar, Parejas y Adicciones.
Telfs.: (04) 232-4066 / (04) 252-2382
Profesor no ama su profesión
Trabajo desde hace varios años como profesor de una lengua extranjera y tengo un amplio conocimiento. Pero con el paso de los años he desarrollado una aversión hacia la misma y los estudiantes perciben mi falta de interés. Hace un par de años abandoné esta labor, pero he vuelto a desempeñarla por mi mala situación económica. La actividad que me apasiona es la agrícola, la cual no pude desarrollar en mi época universitaria, pues implicaba estudiar durante el día, así que opté por lo que me pareció lo más viable: la educación. Siento que estoy perdiendo mi tiempo al no realizar lo que realmente me interesa. Me imagino haciendo actividades agrícolas, planificando un sembrío, incluso desarrollando nuevas técnicas que permitirían mejorar la calidad de vida de los campesinos. ¿Es posible que un tratamiento psicológico contribuya a tener mayor aprecio por la labor docente o debo dejar esta y hacer los mayores sacrificios para desarrollar la actividad por la que me siento llamado? Rondo los 40 años y esta es una situación que me angustia, pues cada día necesito hacer un enorme esfuerzo para levantarme y dirigirme a la institución donde trabajo, y mucho más para estar al frente de un aula de clases y organizar las actividades de enseñanza-aprendizaje. Necesito que analicen mi caso.
N.N.,
Manabí
Una de las pocas cosas que no debe sucederle a un ser humano es estar dedicado a una actividad por la cual no siente mayor aprecio o interés. La ocupación laboral debe ser algo que resulte agradable, aunque haya algunas situaciones o personas que nos resulten molestosas, de manera que podamos obtener lo que se llama un alto grado de satisfacción laboral. Lo contrario implica situaciones de decepción, depresión y negativismo que pudieran tener efecto en lo social, familiar o incluso en lo económico. Un tratamiento psicológico, efectivamente, podría ayudarlo a asumir lo que usted realmente quiere hacer en la vida, aun a los 40 años de edad, permitiéndole construir, mediante una reconversión laboral, un espacio profesional-laboral que le resulte más satisfactorio para usted y las personas que lo rodean. Es importante que investigue sobre las carreras ingeniería agrícola, agropecuaria, agronómica, a fin de conocer el campo profesional. Hay universidades que ofrecen títulos de técnicos y tecnólogos, con dos y tres años de estudios, hasta alcanzar, si el estudiante lo desea, el título de ingeniero. En suma, lo importante es que tome la decisión, puede ser con la ayuda de un profesional, de revisar los motivos, no siempre conscientes, que le han impedido dedicarse a la actividad que más le agrada.
Tomás Empuño Bujase,
Psicólogo clínico-Orientador vocacional-profesional y diplomado en Investigación Científica y en Administración y Gerencia Universitaria.
Telf.: (09) 114-7556
Embarazo no llega
Soy una chica de 24 años y mi pareja tiene 28. Estamos desde hace algunos meses intentando tener un bebé, pero hasta ahora nada. Estas últimas semanas he notado que mi vientre se pone duro y también presiento cambios en mi ombligo (más cerrado y hacia fuera), orino con frecuencia y sufro de estreñimiento y gases. ¿Esto podría ser síntoma de embarazo? ¿Cómo podría quedar embarazada con efectividad?
N.N.,
Guayaquil
Ambos son jóvenes y están en el periodo más fértil de la vida. Si usted menstrúa regularmente cada 28 o 30 días, si tienen relaciones frecuentes entre el décimo y vigésimo día del ciclo (los más fértiles) y lo vienen intentando desde hace varios meses sin lograr el embarazo, entonces es tiempo de que acudan a la consulta de un especialista en fertilidad y reproducción humana. Además, usted refiere cambios en su abdomen y síntomas digestivos, lo más apropiado sería que se realice una prueba de embarazo, si es que ha tenido algún atraso en su menstruación.
Dr. Hugo Behr Zea.
Ginecólogo.
Telf.: (04) 229-0178
Infección en las vías urinarias
Tengo grandes dudas sobre un tema que no he podido solucionar. Mi niña de 1 año y 4 meses ha sufrido desde los 6 meses varias infecciones de Escherichia coli en las vías urinarias, la cual le provocaba vómito y diarrea aguda, pero se curó de eso. Luego se le hicieron exámenes de heces para ver si tenía parásitos y porque parecía sufrir una infección estomacal. La doctora mandó que se le hiciera un coprocultivo y el resultado salió Escherchia coli con su respectivo antibiograma. Si la Escherichia coli vive en las heces en forma natural, ¿por qué le mandan antibióticos? Eso se hace cuando pasa a las vías urinarias, que no son su medio habitual. También quiero saber cuál es el tratamiento correcto.
N.N.,
Guayaquil
Efectivamente, la Escherichia coli es un habitante normal del intestino y no debe tratarse, menos aún con antibióticos, no solo porque no hay necesidad, sino porque se rompe el equilibrio biológico de la flora intestinal y se derivan variadas consecuencias, la más frecuente es la diarrea persistente por excesivo crecimiento de Cándida. Cuando esta bacteria se localiza fuera de este hábitat natural, especialmente en las vías urinarias, produce enfermedad. La infección urinaria en las niñas se explica por algún problema de contaminación y mala práctica de aseo, que lleva materia fecal hacia adelante, y la proximidad del ano y la vagina facilita el contagio. Sin embargo, cuando las infecciones se repiten es por la presencia de otras causas que deben ser determinadas por un especialista en vías urinarias.
Dr. Telmo E. Fernández Ronquillo,
Medicina tropical.
Telf.: (04) 922-91840