Desde la semana pasada, los candidatos a asambleístas del movimiento Laicos Comprometidos (Laico) distribuyen en varias iglesias de Guayaquil el llamado “Bono Consciente”, equivalente a $ 1, para financiar su campaña electoral.
Lo hacen, según sus voceros, con autorización de los párrocos, aunque el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, advirtió hace unas tres semanas al clero que se abstenga de apoyar a agrupaciones políticas o de permitir actos proselitistas en los templos.
La jerarquía de la Iglesia afirma que no financia a ningún candidato.
A los fieles que acudieron a la misa de las 20:00 en la parroquia Santa Gema (en la ciudadela Bolivariana), el pasado domingo, les sorprendió que una mujer vestida con una camiseta turquesa subiera al altar luego de la Comunión.
Ella se identificó como integrante del movimiento Laicos Comprometidos (Laico) y, luego solicitó su colaboración económica para la campaña electoral para asambleístas con la compra de lo que denominó “Bono Consciente”: un adhesivo con un costo de $ 1.
Luego de la misa, los simpatizantes de Laico abordaron a la gente que salía de la iglesia.
Lo hicieron con el permiso del párroco, Eduardo Monedero, quien en las misas de la semana pasada ya había pedido apoyo para la organización, la cual está integrada principalmente por miembros de grupos de evangelización católicos que fueron dirigentes del Consejo Arquidiocesano de Laicos.
Laico financiará su actividad proselitista a través de dicho bono, señala Víctor Suárez, primer candidato nacional.
Hasta ayer, Laico imprimió 500 mil bonos (equivalentes a los $ 500 mil que han presupuestado), pero han repartido 70 mil. La recaudación, sin embargo, asciende a $ 1.000.
“Si acudimos a las parroquias es porque son como nuestras casas, nacimos de esos grupos”, expresa Víctor Suárez, primer aspirante nacional.
Suárez indica que cada aspirante ha armado su red de distribución de los bonos, ya sea a través de contactos personales en las diócesis o arquidiócesis, o de grupos eclesiales, como los cursillos de Cristiandad, la Legión de María, Juan XXIII o Renovación Carismática.
“Si acudimos a las parroquias es porque son como nuestras casas, nacimos de esos grupos”, reflexiona el aspirante, quien agrega que la participación de los laicos en la Constituyente es cívica, no política; “por eso movilizamos a los grupos”.
“Buscamos que la gente participe financiando a los partidos o movimientos que se apeguen a su ideología”, agrega.
El arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, señaló que la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) no está efectuando aportes a la campaña de ningún aspirante.
Los dirigentes de Laico expresan que sí tienen permanente contacto con los obispos del país, a quienes les han hecho llegar sus propuestas de reformas constitucionales, para que las conozcan.