Se ha dicho que las guerras son una manera de enseñar geografía y ¿quiénes se ven envueltos en la lucha? Los mapas.
“Los problemas de cartografía son los mismos que existen en las relaciones diplomáticas”, dijo Stefano Strata, director de Nova Rico, compañía que durante 50 años ha fabricado globos terráqueos a la medida, en el pequeño pueblo de Impruneta, cerca de Florencia.
Para los cartógrafos como Nova Rico, las disputas geográficas son de lo más comunes.
Para un cliente turco, Chipre se muestra dividida en dos, división que los chipriotas griegos no reconocen. En un globo, a Chile se le adjudica parte de Antártica que en otro globo aparece como de Argentina. Y en gran parte del mundo árabe, Israel es inexistente.
El mundo de los globos terráqueos es muy pequeño, y Nova Rico es una de las compañías más importantes y famosas en el negocio. También es el único fabricante de globos terráqueos que queda en Italia.
Cuando trabaja en un encargo, Strata y Riccardo Donati, su socio, reciben instrucciones precisas, algunas veces de funcionarios gubernamentales. En los años 80, el Presidente Sa-ddam Hussein, de Iraq, le encargó a Nova Rico que produjera un globo terráqueo con los países árabes en color naranja y el resto del mundo en amarillo.
Varios asesores militares supervisaron la producción, en Impruneta. “Obviamente era un globo político’’, dijo Strata.
La mayoría de los globos de Nova Rico —y la compañía produce más de un millón al año — va al mercado europeo y son del tipo estándar. Incluso cuando desaparecen países, la geografía es precisa. “Nadie nos ha pedido jamás que hagamos su país más grande’’, dijo Donati.
Vladimiro Valerio, experto en la historia de la cartografía en la Universidad de Venecia, llamó a la elaboración de mapas una mezcla de ciencia y arte. “Los mapas no son retratos fieles de la realidad, sino construcciones subjetivas’’, señaló.
En resumen, dijo: “Los cartógrafos no mienten, pero toman una postura’’.
Los mapas tienen milenios de existir, desde que los humanos comenzaron a llevar un registro de dónde había buena caza o cual pasaje era seguro. Luego, el hombre “comenzó a modificar los parámetros del mapa según sus necesidades’’, lo que dio origen a los mapas urbanos y náuticos, escribió Valerio en una introducción a la cartografía para un museo florentino.
“Todos los mapas son buenos, aunque son diferentes’’, dijo, “y en esta diferencia, uno se da una idea de nuestro pasado y presente’’.
La era computacional también ha revolucionado a la cartografía. Sin embargo, los aficionados a esa actividad sostienen que no hay nada como un atlas o un globo terráqueo.
“Parte de la atracción es tenerlos como objetos, por su atractivo, por placer, o como señal de estatus’’, dijo James R. Akerman, director del Centro Hermon Dunlap Smith para la Historia de la Cartografía, en Chicago.