Los funestos tiroteos, estilo ejecución, que les costaron la vida hace poco a tres estudiantes universitarios en el patio de una escuela, en Newark, Nueva Jersey, mostraban numerosas características de homicidios realizados por pandillas, algo que buscaban deliberadamente sus perpetradores.
De las cuatro víctimas, dos mujeres y dos hombres, de 18 a 20 años, tres fueron obligadas a arrodillarse frente a un muro antes de recibir un disparo en la cabeza. Ambas mujeres, de las cuales una sobrevivió, sufrieron cortadas en el rostro de un machete o una navaja. Y la página en el sitio de internet MySpace de uno de los seis sospechosos arrestados hace poco, un joven de 16 años, le rinde un efusivo homenaje a una de las pandillas más temidas y publicitadas de Estados Unidos: la Mara Salvatrucha, o MS-13, pandilla originaria de Centroamérica que se ha vuelto sinónima de derramamiento de sangre.
Las autoridades de Newark se apresuraron a señalar que no habían encontrado ninguna prueba que vinculara a los sospechosos con la MS-13, o cualquier otra pandilla.
Aún así, sean reales o imaginarios, los lazos del adolescente con la MS-13 pusieron de relieve el poder del nombre de la pandilla.
En los últimos años, la notoriedad de la MS-13 se ha disparado, alimentada por terroríficos reportes de sus ataques a machetazos, decapitaciones y el apuñalamiento mortal de una adolescente embarazada, así como fotografías amenazadoras de sus integrantes, cuyos rostros y torsos están cubiertos de tatuajes. La revista Newsweek calificó a la MS-13 como la “Pandilla más peligrosa de Estados Unidos”.
La MS-13 se formó, en Los Ángeles, en los annos 80, por refugiados salvadoreños, y el FBI estima que la pandilla cuenta ahora con 10 mil miembros divididos en células que operan en 42 estados de la Unión Americana, además de 50 mil integrantes en El Salvador, Guatemala, Honduras y México. En 2004, el FBI creó la Fuerza Nacional Anti Pandilla MS-13 como respuesta, de acuerdo con la agencia, a la creciente amenaza que presentaba el grupo.
“La MS-13 tiene la desafortunada capacidad única en su género de reproducirse de forma similar en todo Estados Unidos, exactamente como un virus”, expresó Brian Truchon, director del grupo de trabajo.
Pero los críticos se preguntan si el gobierno federal exagera el alcance de la pandilla. De acuerdo con cálculos del FBI, otras pandillas cuentan con muchos más miembros a nivel nacional.
En febrero, un reporte de la Oficina de Washington sobre Latinoamérica, grupo de apoyo sin fines de lucro, y del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) concluyó que existían pocos, por no decir ningún, vínculo entre los integrantes de la MS-13 en Washington y los de Centroamérica y México. Connie McGuire, coordinadora de investigación y colaboración del grupo sin fines de lucro, indicó que no existía ninguna prueba de alguna red organizada entre los miembros dispersos.
“Obviamente, hay individuos que necesitan ser tomados en serio y que cometen crímenes graves”, declaró McGuire. “Pero las pandillas han sido presentadas como una amenaza que se propaga por todo el continente”.
“Desde nuestro punto de vista, no se trata de una tendencia generalizada”, expresó.
Alex Alonso, académico que estudia a las pandillas en Los Ángeles y administra el sitio en Internet www.streetgangs.com, indica que toda la atención prestada a la MS- 13 sólo ha servido para reforzar la mística de la pandilla.
Explicó que, para un niño rebelde de quince años que anhela unirse a una pandilla, no existe nada que resulte más atractivo que volverse parte de la que ha sido calificada como la más peligrosa del país, o incluso del mundo entero.
Y aunque insisten en que no menosprecian la violencia perpetrada por la MS-13, tanto McGuire como Alonso también alegan que el enfoque extremo puesto en la pandilla y demás grupos transnacionales está vinculado con el debate sobre la inmigración que se lleva a cabo en Estados Unidos.
“Estas pandillas, y el aspecto visual que presentan, generan una imagen verdaderamente amenazadora del ‘inmigrante ilegal’”, expresó McGuire.
Sin embargo, Truchon replicó que la fuerza de trabajo del FBI fue formada antes de que la controversia federal en torno a una ley de inmigración alcanzara su punto de ebullición. Y agregó que numerosos miembros de la MS-13 son inmigrantes de segunda y tercera generación, por lo que su presencia en el territorio estadounidense es legal.
No hay duda de que hay brutalidad. En dos ataques perpetrados en el condado de Fairfax, Virginia, integrantes de la MS-13 cercenaron los dedos de dos integrantes de pandillas rivales. En 2003, en las riberas del río Shenandoah, varios de sus miembros apuñalaron a muerte a Brenda Paz, joven embarazada de 17 años, luego de descubrir que actuaba como informante del FBI.
Las autoridades de impartición de justicia indican que existen vínculos comprobados entre células de la MS-13, tanto dentro de Estados Unidos como fuera. En junio, dos miembros de la MS-13 fueron enjuiciados por ordenar, desde sus celdas en El Salvador, asesinatos en Estados Unidos.
Este tipo de hallazgo, de acuerdo con Truchon, demuestra que la MS-13 justifica todo el escrutinio federal e internacional del que es objeto la pandilla. Recientemente se elevó, cuando la Casa Blanca indicó que diversas agencias federales colaborarían con gobiernos de América Central.
“Aun y cuando hay una medida de exageración, se trata de un grupo peligroso que no debe perderse de vista”, expresó Truchon.
“¿Acaso con ello le agregamos a su mística? Tal vez. Pero me parece que no tenemos ninguna otra opción”.