Sana, Sanaa o Sana’a es la capital de Yemen. Es considerada como una de las joyas arquitectónicas del mundo musulmán. Situada a 2.500 metros de altitud presenta el típico aspecto de las ciudades de la península arábiga.
Las ventanas encuadradas en blanco adornan los exteriores de las altas y estrechas casas, con fachadas de ladrillo de arcilla de color ocre, protegidas por una especie de celosías de estuco que permiten contemplar, sin ser visto desde el exterior, el espectáculo callejero.
A veces las ventanas están rematadas por impostas labradas con vidrieras de alabastro. Las viviendas se agrupan en barrios, sin atenerse a ningún plano concreto, en torno a las cerca de cincuenta mezquitas, cuyos minaretes dominan la urbe.
La Ciudad Antigua es una de las vistas más imponentes de la capital, sobre todo la parte Este. Muchas viviendas datan de hace 400 años y están construidas en el mismo y único estilo de hace mil años.
Las casas de Saná representan una mixtura de estilos y materiales yemeníes muy particulares. Los pisos más bajos están hechos de oscura piedra basáltica, mientras que los superiores se construyen a base de ladrillo. Los minaretes de las mezquitas se elevan por encima de las torres de las casas.
Abundan los hammams o casas de baños y muchos de ellos datan de la época turca. Hermosos jardines privados se esconden tras los muros de la antigua ciudad. La muralla que la rodea es una de las mejor conservadas del mundo árabe. Al sureste del muro se encuentra, sobre una elevación, la antigua ciudadela. Desgraciadamente no se puede entrar en ella ya que es utilizada, en ocasiones, por las fuerzas militares.
Los yemeníes inventaron los rascacielos hace siglos. Este símbolo de la arquitectura yemení tradicional se encuentra no solo en las ciudades sino también en el distrito rural, donde el primer nivel sirve como refugio para los animales domésticos y el siguiente, o a veces dos niveles, serán despensas.
Luego viene el cuarto o diwan para recepción pública, seguido por dos o más pisos donde la extensa familia tiene sus cuartos y cocina. Finalmente, el nivel superior y la terraza se utilizan para relajamiento privado y el ritual social de masticar qat (estimulante vegetal).
Morfología urbana
La red de calles de Saná se basa en un principio jerárquico de espacio que va de lo público a lo privado y cuyos matices se sitúan en el trazado urbano, desde la puerta de la ciudad hasta la de la casa, de la arteria al callejón sin salida, pasando por el zoco. Unos jardines están integrados a la organización espacial.
Los muros de la ciudad delimitan un espacio sagrado y al mismo tiempo un espacio protegido. Piedra, ladrillo, yeso, alabastro, vidrieras: todo es juegos de colores y de aberturas, de texturas, para alcanzar esta armonía. Casas-torres, fachadas animadas modeladas en blanco sobre ocre, entre minaretes y cúpulas.