Recientemente, tanto Andrea Rendón como yo tuvimos la oportunidad de entrevistar vía telefónica a Julieta Venegas, cantautora mexicana que ha conquistado a propios y extraños alrededor del mundo con sus dos últimos trabajos discográficos: Sí (2003) y Limón y sal (2006).
Ella vendrá al país para ofrecer dos conciertos a beneficio de Niñoesperanza, el próximo 31 de agosto en la Plataforma del MAAC en Guayaquil y el 1 de septiembre en el ágora de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión en Quito. También se presentará en Cuenca el 30 de agosto.
Conversar con ella es como reencontrarse con una gran amiga de la infancia, de aquellas que suelen pasar las vacaciones, viajando por Europa o Estados Unidos, desarrollándose, creciendo y aprendiendo.
Es que la calidez en su voz, la sencillez de sus conceptos y su ritmo conversacional convierten a esta cantautora en una anomalía de la escena del pop.
Julieta es una extraña amalgama de colores, que ha venido absorbiendo varias texturas desde su infancia: nacida en Long Beach, California (Estados Unidos), fue criada en Tijuana (México) con un pie a cada lado de la frontera. “Para mí era muy cotidiano cruzar la línea y pasar al otro lado, ir al cine o hacer compras en el súper... Creo que me abrió mucho la cabeza en mis gustos y en lo que me gusta expresar, y creo que la manera como veo la música tiene mucho que ver con un eclecticismo que es natural en la frontera también”.
La ilusión de simplicidad de su respuesta se vuelve mucho más fuerte cuando se la analiza. La conversación rápidamente se ve envuelta en un tema que nos apasiona a los tres, la música.
Pregunta: ¿Qué artistas escuchabas cuando eras chica?
Respuesta: Muchísimo Juan Gabriel, mucho José José, harto Tigres del Norte, y yéndonos más atrás en las rancheras estaba Pedro Infante. Es que para mí Pedro Infante como cantante y figura mexicana siempre ha sido alguien que me sigue encantando y que me sigue pareciendo como ¡el cantante! Era como todos los sentidos de lo varonil; piloteaba aviones, andaba en motos y era como ¡wow!
P: En tus inicios muchos críticos te comparaban con artistas como Tori Amos o la misma Fiona Apple. ¿Qué tanto crees en su música hoy en día?
R: Huy, pues la verdad es que sí son artistas con las que yo siempre me he identificado más que nada porque son pianistas. Yo empecé en el piano, el acordeón es algo que quizá se queda más por la parte visual, pero yo soy pianista. Sí me identificaba mucho con ellas y en un momento Tori Amos era como que ¡ah!, pero ahora creo que es Fiona Apple la que sigue proponiendo cosas... Ahora estoy escuchando otras que he descubierto últimamente, pero siempre ando con los oídos abiertos. Me encanta encontrar a gente que me mueva el piso.
P: ¿Qué tipo de música o que tipo de artistas estás escuchando ahora?
R: Mencionando mujeres, hay una canadiense que se llama Feist que me encanta... Soy fan. Hay otra que se llama Shannon Wright, que también es una chica que toca guitarra y piano y es alguien alucinante. Y luego de repente ando como que un poco con ganas de escuchar cosas más extrañas como Animal Collective, que es un grupo de Nueva York muy experimental pero muy divertido, que tiene muy buen humor; como Tunng, que es del Reino Unido. Siempre ando como variando, ahora ando con mucho folklore experimental de Califone de Estados Unidos. Y luego latinos; estoy ansiosa por el nuevo de Café Tacuba, ahora ando como reescuchando el último (refiriéndose al álbum), el de Cuatro caminos que me encanta. Hay un chico uruguayo que se llama Martín Buscaglia que es alucinante, es un cantautor que ha evolucionado a otra generación y tiene una visión mucho más extraña y bonita, así que... de todo.
Una rápida y risueña Julieta parecía equivocarse en sus respuestas, mostrando que no es una persona cerrada y que mantiene una mente abierta aun cuando trata de expresar sus argumentos.
Dejando de un lado sus dotes de comunicación, esta artista ha logrado quebrar varios paradigmas de la industria de la música al abarcar un sinnúmero de estilos y géneros.
Estos cambios a veces asustan, molestan, pero al final siempre resultan exitosos. Muchos la recordarán como una intérprete algo fría, oscura, cuya música mezclaba lo alternativo con lo semielectrónico ambiental. Con la edición de sus dos primeros discos Aquí (1997) y Bueninvento (2000) se había transformado prácticamente en el miembro femenino que el grupo Café Tacuba nunca tuvo.
Y es justamente esta banda que “le mueve el piso” a Julieta, como nos lo comentó al preguntársele con qué artista o grupo le gustaría tener una colaboración: “Pues ya que mencionas a Café Tacuba, he trabajado con un par de ellos en la producción y he trabajado casi con todos en diferentes momentos, con Joselo canté unos temas para algunas películas, con Meme producimos varias cosas entre mi segundo y tercer disco... pero nunca he hecho nada como grupo y la verdad que me encantaría porque soy fan. Es una banda que me ha influenciado mucho y es como de lo más grande que tenemos en México”.
P: Algo que disfrutamos muchísimo son tus covers. Muchos artistas se lanzan a hacer covers y de repente como que la audiencia no se siente muy contenta con el resultado de una nueva versión y yo creo que se puede decir que estás a salvo de eso porque tus covers son excelentes y muy variados; por ejemplo, lo que hiciste con Miguel Bosé con Morena mía y recientemente con Andrés Calamaro que hiciste Sin documentos. ¿Cuál es el cover que te ha gustado o con el que te has sentido más satisfecha?
R: No, pues, muchas gracias por el piropo... A mí sí me encanta hacer covers. Sí es algo que siempre arriesgas un poco porque muchas veces finalmente te toca un clásico. O sea a mí, en el caso de la canción de Andrés Calamaro, es como si fuera un tema que ha marcado mucho. Siempre aproximarte a un clásico es como intimidante, pero yo trato de absorberla y hacerla mía de alguna manera y como que nunca tengo definido “¿cuál voy a hacer?” o “¿cuál hago?”. Con Juan Gabriel hice una canción hace algún tiempo Siempre en mi mente y me encantaría hacer otra. Él me parece que es alguien que tiene mucho de dónde... muchos clásicos que son canciones increíbles que te pueden llevar a cualquier lado... Sí, a veces me intimida, sí me divierte mucho.
Una paleta de sabores explotó con su reinvención y apertura al pop con Sí, disco que promocionaría vestida de novia, transmitiendo aquel sentido de la aventura que protagoniza. Con este álbum surgió un nuevo análisis hacia la artista.
De pronto, sus letras se volvieron más accesibles, sus sonidos más melodiosos y un cambio de look que alienó a algunos, pero que atrajo a muchas más personas que se enamoraron rápidamente de la perfecta marea de sentimientos e historias que mueven sus composiciones.
P: Si escuchamos tu último disco Limón y sal como que la pasamos bien, se escucha una Julieta alegre con ritmos movidos; pero si nos detenemos a escuchar la letra, por ahí se nota algo de melancolía, algo de tristeza. ¿Hay alguna experiencia personal que haya influido ese tipo de letras en el último álbum?
R: Bueno no, siempre como que las experiencias personales dejan algo o por lo menos marcan algo, pero no creo para nada que cuando hice el disco la estaba pasando mal, es más bien como que estaba buscando también contar historias diferentes. En Sí, que es el álbum anterior a Limón y sal, estaba con ganas... estaba descubriendo cómo escribir canciones de amor mucho más felices. Eso era algo que nunca había podido llegar a hacer. Siempre había contado la historia desde el punto de vista más melancólico, más triste, entonces, era una búsqueda para mí escribir algo más positivo, algo que lo veía yo como una manera de crecer como compositora y decía, por qué no soy capaz de contar este lado que también es parte del amor y de la vida. Cuando hice Limón y sal era un poco en respuesta a eso y un poco también a momentos que tenía... Como más reflexivos, tenía ganas de no solamente hablar de la felicidad sino también de la complejidad de una relación que va desde ese momento de alegría de conocer y descubrir a alguien y quizá hasta el momento en que terminan. Entonces, para mí era como ampliar el espectro de la historia y quizá contarla desde todos los lados.
Con sus respuestas, al igual que con su propuesta auditiva, Julieta baila entre lo establecido y lo que está por construir, es una artista que ha ido creciendo con la evolución musical de su México.
Es una mujer que considera la música como el único lugar donde no siente miedos. Una cantante que disfruta de su acordeón por considerarlo un instrumento “con sabor terrenal” y que ha intentado plasmar en sus producciones el sabor y los colores no solo de su país, sino de toda Latinoamérica.
Julieta poco a poco se va transformando en aquella amiga de la cual hablábamos y que pronto va a preferir los gustos de otras tierras, otras ciudades, y con el tiempo la perderemos de vista, pero la recordaremos como esa persona que solía mirarnos con una sonrisa y que siempre supo que sabía algo que nosotros no; el poder del ‘Sí’ y la eterna y compleja dualidad del limón y de la sal.
El concierto
Fecha: viernes 31 de agosto
Hora: 20:00
Lugar: Plataforma del MAAC
Entradas: $ 36 VIP, $ 26 preferencia y $ 16 general (de venta en Musicalísimo Mall del Sol, almacenes Lee San Marino y Casa Tosi). Todos los socios del Club de Lectores Diario EL UNIVERSO obtienen 15% de descuento en pagos en efectivo y 10% en pagos con tarjeta de crédito.
La entrevista a Julieta Venegas se transmitirá el lunes 27 de agosto en EL AGUACATE en Radio City: FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00