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Hombre musical de Harlem lucha por salvar su tienda |
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| La tienda de discos de Bobby Robinson, que abrió en 1946 en Harlem, peligra debido a lo mucho que ha subido el costo del arriendo. | | |
| Septiembre 02, 2007
Por JOHN ELIGON
Bobby Robinson se encontraba en una silla de jardín en la tienda de discos que abrió en Harlem antes de que el rhythm & blues hubiera sido bautizado así, y habló en voz baja acerca de los días de antaño y de un futuro incierto.
La fuerza de sus razgos apenas dejaba entrever sus 90 años de vida. A su alrededor, familiares y amigos conversaban acerca de temas que iban desde la comida hasta Barack Obama.
Una persona leía un periódico en una silla, otra se encontraba sentada sobre una hielera y bebía cerveza de una lata, y otra más comía una rebanada de pizza. Y en un lapso de aproximadamente dos horas, la tienda sólo tuvo tres clientes, quienes examinaron la selección de discos, cassettes y CDs de gospel, jazz y soul.
Sólo uno realizó una compra. Con la música computarizada en su apogeo, la tienda de Robinson, Bobby’s Happy House, que abrió en 1946, tiene ahora muy poco que ver con vender discos, cassettes o CDs. Se ha convertido en un hito de la herencia de raza negra de Harlem y un lugar al que los residentes del vecindario pueden llamar su hogar. “Es un lugar positivo”, dijo Josephine Bush, de 55 años, quien creció con la hija de Robinson y con frecuencia pasa tiempo en la tienda.
“Simplemente es cómoda. Puedes entrar y relajarte”. Pero ya que la tienda de Robinson dejó de ser rentable, podría sucumbir al creciente panorama corporativo de Harlem. Este año, el edificio donde está Bobby’s fue vendido a una sociedad de desarrollo de la Kimco Realty Corporation y el Sigfeld Group. Se le pidió a Robinson que desocupara el local para fines de julio.
Algunos vecinos realizaron un mitin en su nombre y su abogado ayudó a arreglar un trato que le permitirá quedarse hasta principios del año próximo y recibir dinero del nuevo grupo administrativo para su mudanza. Sin embargo, incluso si Robinson encuentra una nueva ubicación, los precios del espacio comercial en Harlem, y en todo Manhattan, podrían hacer difícil que la tienda sobreviva, comentó Denise Benjamin, hija de Robinson, quien ahora administra la tienda. “Me preocupa que no podamos volver a abrir en ningún lugar”, comentó Benjamin.
“Y me preocupa mucho él, porque es la labor de su vida”, dijo acerca de su padre. Robinson llegó a Harlem y abrió su tienda después de servir en el ejército, en Hawai. Originalmente se instaló en la calle 125, en la esquina del Boulevard Frederick Douglass.
Hace casi 20 años, fue obligado a cambiarse a la vuelta de la esquina, sobre Frederick Douglass, por la llegada de una sucursal de Kentucky Fried Chicken. Aunque cambió de local, Robinson tenía al mismo arrendatario, un amigo que, comentó Benjamin, le dio un buen trato con la renta. Cuando murió el dueño de ese edificio, su hija se hizo cargo y le siguió cobrando a Robinson una renta manejable.
Por supuesto, Robinson podría irse de Harlem, pero eso no sería una opción muy deseable. Para empezar, se cree que Robinson es el primer dueño de un negocio de raza negra en la calle 125, distinción que sus nuevos caseros accedieron a conmemorar con una placa en el lugar de su tienda original. Además, ha vivido a distancia a pie de su tienda desde que abrió. “Harlem es mi hogar”, dijo. “Siempre me distingue como el primer hombre de color que tuvo una tienda en la calle 125.
Eso es mi gran logro”. Definitivamente, algunas personas creen que Harlem sin Bobby’s no sería lo mismo.
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