Aproveche todos los instantes con él. No espere a que nazca para inscribirse en un curso de estimulación temprana, si puede iniciar la estimulación prenatal con su bebé aún en el vientre.
La estimulación temprana abarca la prenatal y la posnatal, explica Tatiana Orellana, especialista en estimulación y directora de Creciendo juntos. La primera se realiza desde la semana 16 del embarazo (segundo trimestre) hasta el final del mismo, siempre que la madre tenga un proceso en óptimas condiciones. “Es cuando el feto ya puede escuchar, sentir mejor a su mamá. Ahí se trabajan técnicas táctiles y auditivas. Luego avanza el fortalecimiento del vínculo afectivo, la parte motriz y al final, la visual”, señala Orellana.
Mientras que la posnatal, comúnmente llamada temprana, comprende la labor con niños de 3 a 24 meses donde se estimulan las áreas cognitiva, social y emocional. Con esto se busca fortalecer la confianza del pequeño, en medio de muestras de amor.
Poco en Ecuador
Según la especialista, la estimulación prenatal es una técnica muy practicada en Argentina, Chile, Colombia y Perú, no obstante es relativamente nueva en nuestro país. Quito cuenta con varios centros relacionados, pero Guayaquil aún tiene pocos.
Es imprescindible crear una conexión mayor entre los padres y el bebé. Los estudios comprueban que cuando se da una estimulación prenatal correcta, el aprendizaje fetal es mejor gracias a la repetición de juegos, actividades y canciones utilizadas. “Las clases permiten que la gestante fantasee, imaginando cosas positivas. Esto hará que el pequeño se sienta amado desde el vientre materno”, agrega.
Para Erika Grégor de Missale, doula (enfermera especializada en asistencia para embarazadas) y propietaria de Mami Care, la estimulación fetal está dirigida a los sentidos y en el momento del nacimiento él utiliza todos sus sentidos. “En el parto normal, cuando va descendiendo por el canal vaginal, trabajando junto a su madre; y en las cesáreas, asimismo, usa sus sentidos inmediatamente extraído del vientre”, explica Grégor.
Palmaditas
Si ocurre una situación en el ambiente, detalla la doula, sea un ruido, un movimiento, un sabor, luz u olor, las neuronas del bebé intrauterino se relacionan entre sí, estableciendo conexiones llamadas sinapsis. Con la estimulación prenatal las dentritas se alargan, se conectan y aumentan el número de sinapsis. “Cuando esto se da, el cerebro del pequeño emite una respuesta y la mamá siente movimientos o pataditas. Ella también se percata de que su hijo luego se tranquiliza y se duerme”.
Como enfermera, recomienda que cada vez que el niño patee, ella le responda, ya que este desea obtener una respuesta. En cambio, si patea muy duro es mejor no prestarle atención o la próxima vez será peor. “A veces él quiere decirle a su mami: Oye, estoy aquí y no me has tomado en cuenta hoy. Esta posición en la cual estás me incomoda, cambia de posición”.