Cuando una mujer está embarazada quiere que su bebé nazca sano. Por ello se cuida y acude a todas las consultas con el ginecólogo. Sin embargo, en un momento determinado se cuestiona si desea dar a luz por parto normal o mediante cesárea, una decisión que debe ser respetada.
Katiuska Casanova de Jiménez, de 33 años y madre de dos hijos, sugiere dar a luz normal porque cuando nació Joseline, de 13 años, el alumbramiento fue rápido, sintió solo un poco de dolor y su recuperación fue inmediata. En cambio, con su segundo hijo, Joel, de 6 años, la experiencia fue diferente, le hicieron cesárea porque no le venían los dolores y el parto se estaba pasando.
“La cirugía en sí no me causó dolor, pero al día siguiente me dio fiebre y me sentí decaída pese a la medicación. Luego de tres días me paré para ir al baño y me salió sangre por la herida. El médico me dijo que se me habían roto unos vasos sanguíneos y por ello tuvo que succionar con una jeringuilla la sangre acumulada en mi interior y me mandó a reposar. Pero al siguiente día de la succión me sucedió lo mismo y terminé en el quirófano para que me detengan la hemorragia. Me recuperé en tres semanas hasta que quedé bien. Por eso no quiero tener más hijos, porque me da terror pasar por lo mismo otra vez”.
Según la doula (especialista en asistencia prenatal) Erika Gregor de Missale, la idea del parto puede asustar a la futura madre, pero saber qué puede pasar es un factor importante para aliviar ese miedo, que normalmente desaparece con técnicas de relajación aprendidas en un centro de terapias maternas. Allí también la gestante aprende a realizar ejercicios para robustecer los músculos del abdomen y de la pelvis; además, llega a conocer que una respiración controlada se relaciona directamente con una relajación óptima.
Incluso aprende que cambiar de posiciones, ya sea caminando, de pie, arrodillada, sentada y en cuclillas (ver gráficos de posiciones para el parto fuera de la cama), ayuda a estimular las contracciones efectivas, el descenso del bebé, aliviar el dolor en la espalda y abrir la pelvis para proveer más espacio.
Asimismo, es muy importante informarse sobre las ventajas y riesgos de un parto normal o por medio de una cesárea que da a continuación el ginecólogo Iván Altamirano Barcia.
Parto normal
- La recuperación es inmediata y puede incorporarse a sus actividades.
- Necesita pocos días de hospitalización, lo que resulta menos oneroso para el bolsillo.
- Se mejora el vínculo afectivo entre madre e hijo. Ella puede vivir esa experiencia única.
- Existe menos insuficiencia respiratoria en el recién nacido y menor posibilidad de aspirar líquido amniótico y respirar al momento de nacer.
- En cuanto a los riesgos, estos se incrementan o disminuyen según la capacidad de quien atienda el parto y el lugar donde lo asista.
Si existe una valoración obstétrica adecuada, el peligro es mínimo. Sin embargo, entre las complicaciones que pueden presentarse en un parto tenemos hemorragia, desgarros del periné (zona entre la vulva, labios mayores o menores), infecciones y agotamiento materno.
- El dolor durante el trabajo de parto se debe a las contracciones uterinas, que se producen cada tres a cinco minutos. Este depende del umbral de sensibilidad de la madre. Hay unas que lo sienten más que otras.
- Se puede aplicar una analgesia durante el trabajo de parto mediante la utilización de un catéter peridural con el fin de disminuir la intensidad del dolor.
- Al momento de coronar la cabeza del bebé en el periné se realiza una episiotomía, es decir, un corte en el periné materno para prevenir el estiramiento excesivo y dar mayor facilidad a la salida del bebé; sin embargo, una reparación defectuosa de este corte puede provocar dolor en el introito (vulva) con la posibilidad de tener malestar durante las relaciones sexuales.
Parto por cesárea
Existen indicaciones médicas para realizar una cesárea según el juicio del obstetra. Estas son:
- Un peso excesivo del bebé.
- Cuando el bebé no está en posición normal.
- Cuando hay placenta previa, es decir, cuando esta se encuentra en la parte inferior del útero y obstruye la salida del bebé.
- Cuando se han extraído miomas del útero (miomectomía) para evitar una rotura en este órgano.
- Por una pelvis estrecha que impide la salida del bebé, sobre todo cuando es demasiado grande.
- Si el parto es demasiado largo y el bebé se demora en salir.
- Cuando los latidos del corazón del bebé muestran que tiene un problema (bradicardia).
- Las mujeres muy jóvenes (adolescentes) y las añosas tienen que ser valoradas adecuadamente para determinar si el parto es por vía vaginal o por cesárea.
- Generalmente en una cesárea se utiliza la anestesia regional, sobre todo la epidural, cuyo objetivo es bloquear la transmisión de impulsos dolorosos originados en receptores de estructuras uterinas y perineales.
- Las complicaciones de una anestesia pueden ser hipotensión (disminución de la presión arterial) y convulsiones por una mala técnica de aplicación. La anestesia general normalmente no se utiliza y tiene sus indicaciones puntuales como, por ejemplo, en un sufrimiento fetal grave, cuando es vital sacar inmediatamente al bebé del útero.
Sin embargo, los anestésicos generales llegan a la sangre del bebé y este puede nacer en malas condiciones (depresión respiratoria). Los niños salen con dificultad para respirar o falta de oxígeno.
- En cuanto a la incisión, puede ser transversal en la zona suprapúbica (arriba del pubis) o vertical inframedia, por debajo del ombligo. La más común es la primera y es más estética; la segunda se la hace solo de emergencia.
- El tiempo de hospitalización de una cesárea es de 48 horas.
- Los cuidados son generales como buena higiene, dieta adecuada y reposo relativo. El primer día se sugieren solo líquidos para hidratarse; en el segundo se puede comenzar con alimentos blandos luego de que la mujer comienza a expulsar los flatos (gases).
- Las relaciones sexuales se pueden reanudar a las 6 semanas, por higiene y para disminuir las infecciones, ya que la mujer expulsa loquios del útero (coágulos).
- El uso de fajas es una tradición, no tiene razón científica, por lo que es opcional.
Fuentes: Dr. Iván Altamirano Barcia. Telf.: (04) 241-3813, y doula Erika Gregor de Missale. Telf.: (04) 238-0734