Los taxistas de Nueva York iniciaron este miércoles una huelga por los planes de instalar sistemas de rastreo con la intención de proveer información a los usuarios, pero que los huelguistas dicen invadirá su privacidad.
La huelga planeada para dos días coincidió con el inicio de la semana de la moda de Nueva York y desaceleró el tráfico matutino en el centro de Manhattan. La ciudad y la Alianza de Trabajadores de Taxi de Nueva York, que convocó a la protesta, se enfrentaron por la cantidad de conductores que eligieron quedarse en sus casas.
Bhairavi Desai, director ejecutivo de la alianza, dijo que la mayoría de los más de 13.000 taxistas de la ciudad se habían quedado en sus casas, y rebatió informaciones según las cuales miles de taxis amarillos aún estaban en las calles.
En Pennsylvania Station la espera para un taxi era más larga que lo habitual, pero un flujo continuo de taxis amarillos se detenían y los usuarios aseguraron que era solo una molestia menor.
"Está avanzando bastante rápido", dijo Keith Conforti, un director de ventas de 42 años que hacía fila esperando un taxi en Penn Station.
Las nuevas reglas impuestas por las autoridades de la ciudad tienen la intención de ser un beneficio para los pasajeros. Los nuevos sistemas ofrecen una pantalla al tacto que les permite a los usuarios ver televisión, incluyendo publicidades, progreso de la ruta en un mapa y pagar con tarjeta de crédito.
Los pasajeros podrían llamar a una línea y rastrear propiedad perdida en base a en dónde se bajaron.
Pero algunos conductores de taxis dicen que el sistema invadirá su privacidad, absorberá el 5 por ciento de las tarifas totales y hará que la conducción sea menos cómoda ya que los sistemas generan calor.
Bill Lindauer, de 63 años y taxista desde hace 30, estaba fuera del Madison Square Garden, el estadio deportivo sobre Penn Station, sosteniendo una pancarta, para pedir a los neoyorquinos que apoyen la huelga.
"Quieren rastrearnos como si fuéramos criminales. Y el asesino real es el costo que se nos impone", aseveró.