La corporación estadounidense Monsanto anunció este miércoles inversiones por 28 millones de dólares en Brasil para desarrollar en los próximos cinco años un nuevo tipo de soja transgénica resistente a la oruga que ataca a la planta en América del Sur.
El presidente de Monsanto en Brasil, Alfonso Alba, dijo que se busca desarrollar una soja resistente a la oruga Anticarsia gemmatalis, que se encuentra especialmente en Argentina y Brasil. Para esa soja se utilizará la segunda generación de tecnologías de resistencia a los herbicidas a base de glifosato.
Esa larva provoca pérdidas anuales de 300 millones de dólares en Brasil, segun Monsanto. Si se añade la reducción de productividad promedio de 7%, la pérdida llega a unos 1.000 millones de dólares, estimó la compañía.
Monsanto reforzará dos de sus unidades de investigación y creará tres nuevas unidades para desarrollar la nueva variedad de soja.
Alba subrayó que Monsanto decidió hacer esa inversión porque Brasil "demostró que respeta la propiedad intelectual" y porque las normas sobre medio ambiente están avanzando en favor de los organismos genéticamente modificados (OGM).
"Yo creo en el futuro de las biotecnologías en Brasil", subrayó.
Monsanto espera lanzar "lo más rápidamente posible" los cultivos experimentales.
La empresa ya comercializa en Brasil la soja transgénica Roundup Ready. La soja genéticamente modificada representa el 51% de los cultivos; un porcentaje que llegará a 60% en la próxima cosecha.
Alba aseguró que la nueva soja transgénica no solo permitirá a los agricultores ahorrar dinero sino que además tendrá un buen impacto social y para el medio ambiente porque permitirá una "reducción significativa" en insecticidas y herbicidas.
"Greenpeace debería felicitarnos", estimó en alusión a la organización ambientalista que es hostil a los OGM y con frecuencia organiza destrucciones de plantíos de semillas transgénicas.
La nueva soja podrá ser lanzada también en Paraguay pero no en Argentina ni Uruguay debido a que Monsanto no firmó aún con esos países acuerdos sobre la propiedad intelectual, dijo Alba.
Por cada kilo de la nueva semilla, los agricultores brasileños pagarán 0,50 reales (0,25 dolares) de royalties o una multa de 2% por la reventa de semillas obtenidos a partir del granos comprados en el mercado paralelo.
La piratería de semillas transgénicas sigue siendo "muy importante" en Brasil en donde sólo el 65% de las semillas son de origen certificado, según Monsanto.
La estrategia de Monsanto consiste en estimular la compra de semillas certificadas a fin de hacer respetar desde el comienzo la propiedad intelectual, explicó Alba. Técnicamente nada impide al agricultor replantar esas semillas obtenidas a partir de transgénicas, al contrario de lo que ocurría con los primeros tipos de OGM, precisó.