|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
 |
|
|
 |
¿Resucitaremos el Salado? |
|
| |
El 19 de mayo de 1999, EL UNIVERSO publicó mi artículo ‘¿Tendremos una colectora de desechos?’, cuyos primeros párrafos transcribo: “Para las generaciones que llegamos a disfrutar del estero Salado para nadar, pescar, remar o esquiar es motivo de tristeza observar su deplorable estado actual.
“Desde diversas tribunas se han denunciado las formas inmisericordes de contaminación que lo han agobiado y continúan agobiándolo”.
Más adelante me referí al proyecto de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), para construir una pequeña embarcación apta para recoger los abundantes desechos plásticos flotantes.
No tengo evidencia de que ese proyecto se haya llevado a la práctica, pero sí he podido comprobar las mejoras que se han producido, al menos en la zona comprendida entre el puente denominado 5 de Junio y el de la calle Portete.
Ya había notado el regreso, cada vez más abundante, de garzas en sus orillas y particularmente en la copa de los árboles que las adornan.
Esa tristeza se ha trocado en esperanza desde hace pocos días cuando, a instancias de quien nos impulsa a realizar paseos ecológicos, sentado en una lancha de turismo, junto a la plaza de comida de mariscos, colindante con la calle Aguirre, con familiares y amigos, antes de zarpar, vi a cinco metros del embarcadero a un pato cuervo clavarse para bucear y salir airoso con un pez en su pico y luego engullirlo, en hábil operación.
¡Eso significa que la vida en la parte citadina de nuestro estero Salado está resucitando!
El paseo que duró cuarenta y cinco minutos en un recorrido de norte a sur, nos sirvió para observar, con las precisas explicaciones del guía, los cambios que se han producido y se están produciendo en ambas orillas y también para imaginar los que vendrán.
Según fuimos informados, la Municipalidad ha decidido completar el malecón en la orilla este, hasta la calle Portete, pero no separado de la orilla como el que ahora va desde Aguirre hasta Milagro o Diecisiete, sino compactado con los terrenos adyacentes.
Por supuesto, como en el tramo anterior, se solucionará el problema de alcantarillado para que no siga la contaminación que ahora afecta al estero en esos sectores.
En cuanto a la orilla oeste, en la que se divisa un club náutico y pocos embarcaderos, se respetará el entorno natural, no se autorizarán nuevas construcciones, privilegiando el manglar, para propiciar la vida que genera y nosotros poder contemplar las aves que se posan en sus ramas, secando sus plumas o descansando de sus faenas.
He redactado el titular de este artículo pensando en usted, porque quisiera que se involucre en la resurrección del estero Salado, en donde todavía se recogen diariamente tres toneladas de basura, al decir del guía.
Desde nuestra posición ciudadana, en la organización a la que pertenezcamos o en la comunidad a la que asistimos hagamos conciencia de la necesidad de alentar y contribuir, según nuestras posibilidades, para que la vida regrese con plenitud a esa parte del entorno natural que distingue e identifica a nuestra querida Guayaquil.
¿Hay que insistir en resucitar al estero Salado para que deje de ser “salado”?
¿Sería tan amable en darme su opinión? |
 |
| Inés Manzano* |
Nuestra invitada | |
 |
|
|
|
 |
 |
| Paul Krugman |
Opinión internacional | |
 |
|
|
|
 | |
 |
|