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Buscan atraer turistas a ex zonas de guerra |
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| El turismo es hoy un sector clave en lugares mejor conocidos por sus conflictos, como Mostar, en Bosnia y Herzegovina. | | |
| Septiembre 09, 2007
Por Karen Angel
Países anteriormente desgarrados por la guerra civil ahora buscan revivir el turismo, con la esperanza de sustituir las imágenes de violencia por otras de hospitalidad y viaje de aventuras. El ejemplo más reciente de esta tendencia es Ruanda, estrechamente identificado con el genocidio que azotó a todo ese país en 1994.
Los gorilas de montaña, popularizados por Gorilas en la niebla, la cinta de 1988 acerca de la primatóloga Dian Fossey, aún constituyen el principal atractivo turístico del país africano. No obstante, ayudados por una estabilidad recién adquirida bajo el primer Presidente democráticamente electo, el gobierno nacional, líderes empresariales y emprendedores ahora buscan transmitir que Ruanda tiene una oferta turística más allá de los primates.
Uno de los principales atractivos es el Lago Kivu, uno de los más grandes e impactantes de todo África, rodeado por montañas y volcanes. En febrero, los Hoteles Serena, una cadena de 19 hoteles, con sede en Nairobi, Kenia, incursionó por primera vez en Ruanda al adquirir el Hotel Serena Lago Kivu, así como otro en Kigali, la capital ruandesa, hoy llamado el Hotel Serena Kigali.
La compañía, división del Fondo Aga Khan para el Desarrollo Económico, compañía internacional de desarrollo, prevé remodelaciones con valor de 9,5 millones de dólares en sus hoteles. De acuerdo con Mahmud Jan Mohamed, su presidente ejecutivo, también planea adquirir más hoteles en el país.
En gran medida, Ruanda busca reproducir el éxito logrado por Vietnam. El país asiático hoy es considerado un destino seguro y amigable para el turista, y los servicios, entre ellos el turismo, constituyen ahora alrededor del 40 por ciento de su producto interno bruto. Corea del Sur, Camboya y Laos —otras naciones devastadas por la guerra hace varias décadas— también se han convertido en destinos populares para los turistas y en promotores serios de su oferta turística.
A finales de julio, Laos organizó una conferencia de ecoturismo para países de la región del Río Mekong. Algunos países sinónimos de guerras civiles más recientes —como Bosnia y Herzegovina e Irlanda del Norte— impulsan con fuerza el turismo, con resultados variables. “El turismo se ha convertido en el sector clave de la economía”, expresó Arna Ugljen, vocera de la Asociación de Turismo de Bosnia y Herzegovina. “Su desarrollo ejerce un efecto extremadamente positivo en la economía y la sociedad en general, particularmente en términos de la creación de nuevos empleos”.
Desde que terminaron, en 1995, los tres años de guerra civil en Bosnia y Herzegovina, se ha duplicado el número de turistas que visitan el país cada año, cifra que hoy asciende a unos 500 mil. Aunque los folletos promocionales presenten la república balcánica como un paraíso turístico, la realidad es ligeramente diferente, de acuerdo con David Candler, periodista neoyorquino, de 46 años, quien visitó Bosnia y Herzegovina por primera vez, en junio, con su novia, una refugiada bosnia. “La infraestructura de ese país aún es bastante primitiva y batalla para volver a ponerse de pie tras la guerra”, indicó Candler. Mientras tanto, Ruanda ha tomado iniciativas audaces con el fin de alentar el turismo procedente de países cercanos y multiplicar las oportunidades comerciales y económicas.
El 1 de julio, el país ingresó a la Comunidad de África Oriental, bloque similar a la Unión Europea, que prevé introducir una moneda única y relajar los controles fronterizos. Paul Kagame, Presidente ruandés, también constituye un factor.
Sus reformas económicas y sociales han empezado a echar raíces, al reducir la corrupción y mejorar la seguridad. Eso ha reforzado el atractivo del país entre los inversionistas. Sin duda alguna, la industria turística ruandesa aún tiene problemas.
El país cuenta con pocos hoteles y restaurantes amigables para el turista y no hay servicio internet disponible fuera del puñado de centros urbanos y vacacionales ruandeses.
No obstante, en 2006, 37 mil turistas visitaron el país africano, en comparación con los menos de dos mil en 2000, y dejaron 35 millones de dólares, de acuerdo con Rosette Chantal Rugamba, directora general de la Oficina de Turismo y de Parques Nacionales, el puesto gubernamental que ocupa desde 2003.
Y ningún gorila ha sido víctima de cazadores furtivos desde 2003. “Uno de los primeros mandatos del gobierno actual fue que estaba prohibido tocar a los gorilas”, expresó Rugamba. Associated Press El turismo es hoy un sector clave en lugares mejor conocidos por sus conflictos, como Mostar, en Bosnia y Herzegovina.
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