|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
Ley antipiratería afecta a científicos en Brasil |
|
|
|
|
 |
| Marc van Roosmalen fue encontrado culpable, injustamente dicen algunos, de biopiratería por su labor con monos en el Amazonas. | | |
| Septiembre 09, 2007
Por LARRY ROHTER
Marc van Roosmalen es un primatólogo de renombre mundial, cuya investigación en la Selva Amazónica ha llevado al descubrimiento de cinco especies de monos y un nuevo género de primate.
Precisamente por esa labor, Van Roosmalen fue sentenciado hace poco a casi 16 días en prisión y encarcelado en Manaus, Brasil. A principios de agosto, sus abogados lograron liberarlo, mientras apelan su condena bajo cargos derivados de una investigación sobre presunta biopiratería.
Pero los científicos en Brasil y el extranjero describen el caso como el ejemplo más flagrante de leyes y políticas gubernamentales que ellos consideran xenófobas y que reprimen cada vez más la investigación científica. “La investigación necesita ser estimulada, no penalizada”, dijo Enio Candotti, físico que ha sido presidente de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, el principal organismo científico del país, durante los últimos cuatro años.
“En su lugar, tenemos una situación en la que burócratas demasiados fervorosos consideran que todos son culpables a menos que puedan demostrar su inocencia”. En una conferencia de biólogos realizada en México, en julio, 287 científicos de 30 países firmaron una petición que decía que el encarcelamiento de Van Roosmalen era “indicativo de una tendencia de la represión gubernamental contra científicos en Brasil”.
Los funcionarios del gobierno de Brasil dicen no tener nada contra los científicos y que simplemente intentan proteger el patrimonio natural y genético de la nación. Los temores brasileños de biopiratería, definida de forma muy general como cualquier adquisición o transporte no autorizado de material genético, o flora y fauna viva, tienen profundas raíces y datan de hace muchos años.
Hace casi un siglo, por ejemplo, el auge del caucho en la Selva Amazónica se vino abajo después de que Sir Henry Wickham, botánico y explorador británico, contrabandeó semillas de caucho de Brasil y las envió a las colonias en Ceilán y Malaya (hoy Sri Lanka y Malasia), que rápidamente dominaron el mercado internacional.
En los años 70, la compañía farmacéutica Squibb utilizó veneno de serpiente yarará para ayudar a desarrollar el medicamento captopril, utilizado para tratar la hipertensión y la insuficiencia cardiaca congestiva, sin el pago de regalías que los brasileños sienten se les deben. Y de forma más reciente, tribus indígenas brasileñas se han quejado de que muestras de su sangre, tomadas bajo circunstancias que, afirman, fueron poco éticas, eran utilizadas en investigación genética en todo el mundo.
En años recientes, Brasil ha aprobado leyes para frenar prácticas como éstas. El sentimiento nacional las apoya, pero los científicos se quejan de que han creado la suposición de que todos los investigadores toman parte en la biopiratería.
Se puede requerir la autorización de hasta cinco agencias gubernamentales para realizar investigación de campo en Brasil. Aunque la ley ordena una respuesta en menos de 90 días, los científicos dicen que la aprobación puede demorarse hasta dos años. Eso ha llevado a una situación en la que muchos investigadores frecuentemente proceden con su labor, bajo la suposición de que, con el tiempo, será aprobado. Candotti estimó que hasta la mitad de la investigación de campo realizada en Brasil podría tener irregularidades técnicas.
“Si pueden encarcelarlo a él bajo cargos espurios, pueden hacerlo con cualquiera de nosotros”, dijo un científico radicado en Manaus, en referencia a Van Roosmalen. Habló con la condición de no ser identificado. Los extranjeros no son los únicos que se quejan. Los científicos brasileños también reportan problemas para que les aprueben sus propuestas de investigación.
Los abogados de Van Roosmalen, holandés de nacimiento y ciudadano brasileño naturalizado, dicen que es, en gran parte, víctima del sentimiento xenófobo que va de la mano con los temores de biopiratería. Durante los últimos 20 años, Van Roosmalen ha chocado frecuentemente con las autoridades brasileñas.
Hasta sus defensores más fervientes han dicho que a menudo es obstinado, irascible y nada respetuoso con la autoridad. Sin embargo, Wim Veen, ex compañero universitario y uno de los fundadores de “Ayuden a Marc van Roosmalen”, comité y fondo de defensa establecido en Holanda, dijo que dichos defectos no eran importantes cuando se comparaban con los asuntos más trascendentes que estaban en juego.
“Si hay alguien en Brasil que defiende la Selva Amazónica, es Marc”, dijo Veen, “lo que hace que sea particularmente cínico ver cómo lo hacen víctima de una legislación que no estaba dirigida contra él, sino contra quienes quieren extraer riqueza de la selva tropical para su propio beneficio material”.
|
|
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| Curso |
|
Club Bonsái Guayaquil realiza el 15 de septiembre el taller ‘Iniciación al Bonsái’, a las 09:00.
Informes: 238-4290 - 209-0102. |
Más Actividades | | |
|
| |