El socialismo que el régimen prevé aplicar es un concepto que aún está en construcción.
‘Socialismo del Siglo XXI’, ‘socialismo a la ecuatoriana’, ‘economía social de mercado con política desarrollista’, ‘velasquismo del siglo XXI’: son varios de los conceptos que se han buscado para definir el rumbo que está tomando la realidad política y económica del Ecuador, tras la asunción al poder del presidente Rafael Correa.
La variedad y falta de consenso se replica tanto a nivel académico como oficial; dentro del Gobierno no existe un documento o posición única que resuelva del dilema, lo cual –según el secretario de Planificación, Fander Falconí– es reflejo, precisamente, del cambio positivo que experimenta el país.
Dentro de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), de donde provienen varios funcionarios de Gobierno, analistas como Teodoro Bustamante, por ejemplo, creen que el ‘Socialismo del Siglo XXI’ que propugna el actual Gobierno es “una frase retórica, un discurso demagógico para ocultar el ‘velasquismo’ o populismo del siglo XXI” que realmente practica.
En cambio, sostiene el académico, el Socialismo del Siglo XXI pensado por el teórico alemán Heinz Dieterich retoma los conceptos más autoritarios y de una economía basada en la Teoría del Valor de Marx; esos elementos son, dice, los que llevaron al fracaso a los socialismos del siglo XX, como los aplicados en Rusia o China.
Y si en algo coinciden Bustamente y Heinz Dieterich es en que Ecuador no está aplicando el ‘Socialismo del Siglo XXI’. Durante su visita al país, hace pocos días, el alemán dejó en claro que ninguna nación ha dado un paso hacia ese fin.
Para el mentalizador del concepto, lo que se aplica en Ecuador y en países como Chile, Brasil, Argentina o Bolivia es “un modelo económico de mercado, pero con una política desarrollista”. Esa política, indica Dieterich, ha sido aplicada en Europa hace 50 años.
Para el filósofo, la única manera de que un país aplique el nuevo Socialismo es a través de un modelo que otorga valor a la mercancía y al trabajo basándose en las horas invertidas en su producción.
Y si bien el presidente Rafael Correa ha rescatado el concepto de Dieterich, también ha marcado distancias. En una ponencia de agosto, el Mandatario habló de una noción de ‘Socialismo del Siglo XXI’, “la cual aún los teóricos no han podido definir”, pero –al mismo tiempo– aclaró que Ecuador vive un socialismo a la ecuatoriana.
Entre las coincidencias con Dieterich, dice, está la propuesta sobre los valores de uso vs. los valores de cambio. Para Correa, el capitalismo hace que las personas deban pagar por lo que tiene precio, que no necesariamente es lo que tiene valor; coincidencia económica que, en cambio, niega el ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, para quien el socialismo de Dieterich es del siglo XIX.
De un nuevo filósofo prefiere, en cambio, hablar Ricardo Patiño, ex ministro de Economía y actual ministro del Litoral; allí, “el Estado orienta, regula, redistribuye la riqueza y genera empleo, es un Estado no propietario de los medios de producción, pero que propicia la actividad productiva”.