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Edición del DOMINGO 9 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Baby showers invasión masculina
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Hoy los hombres también reciben  invitaciones a baby showers y lo gracioso es que hasta terminan coronándose campeones del gateo.

Poco a poco, eventos considerados ciento por ciento masculinos o femeninos han mezclado sus bandos. Las mujeres asisten a jornadas deportivas exclusivas de varones, mientras los hombres se colan en ladies night (noche de damas) del San Viernes. Cada vez más, las despedidas de solteros se vuelven mixtas y los típicos baby showers también.

Aquellas reuniones de matiné entre amigas íntimas y familiares de la futura madre pasaron a la historia. Hoy son reemplazadas por festejos cuasi nocturnos de sábados a las 18:30, donde la lista de invitados abarca amigos (ambos sexos) de escuela, colegio, universidad, trabajo, socios de negocios y recientes conocidos. Divertidos encuentros que culminan, en algunos casos, con farra de largo.
 
La privacidad de los baby showers perdió intimidad, sin embargo, aún existen embarazadas que prefieren mantener las tradicionales costumbres: invitar a sus más apreciadas amigas y familiares cercanas.

Niños vs. niñas
Los equipos listos, la competencia empieza y arrancan las risotadas. Niños y niñas (hombres y mujeres adultos amigos de la madre) se organizan para empezar los juegos. Para ellas, la escena de participar en baby showers es conocida. Para ellos no, aunque les resulta sumamente curioso sumergirse en un entorno de chupones, cigüeñas de papel, cintas métricas (papel higiénico), papillas y globos color pastel.

Orlando Cabezas y Sergio Rendón fueron invitados con debida anticipación a una “fiestita de mamás” (olvidaron que se llama baby shower), pero no importa, igual asistieron más por curiosidad que por compromiso.

“Mi única acotación en contra es el dinero que tuve que pagar por asistir. Yo sé que ese dinero es como un fondo común para regalar cositas al bebé, pero me parece un tanto caro demostrar el aprecio a la homenajeada a través de una cuota fija. En vez de dinero hubiera preferido darle un regalo bonito porque aprecio mucho a mi amiga”, comenta Cabezas. “Estamos acostumbrados a gastar $ 20 o $ 30 farreando en una noche, ¿entonces por qué no invertir ese dinero en alguien que nacerá pronto?”, pregunta Rendón.

Antes, Carlos Salcedo no comprendía los comentarios de sus compañeras de trabajo respecto a baby showers, mas ahora los entiende. “Yo la pasé bien. Éramos varios hombres presentes y todos participamos en los concursos sin ninguna timidez. A mí me tocó vestir a un muñeco, demostrando mi agilidad en ese oficio. No gané premio pero me divertí mucho”.
 
Campeones del gateo
Aunque parezca mentira, los hombres consultados afirman que están ansiosos de ir nuevamente  a otro evento de estos. Que la experiencia fue divertida, enriquecedora y que por fin se sacaron el clavo de saber qué hacían las mujeres en reuniones privadas: “Chismosear, jugar y gritar ¡viva la mamá!”, cuenta José Manuel, otro caballero en medio de una cita de damas. No obstante, admite que el resto de “machos” se acopla sin dificultad a las conversaciones femeninas y hasta  ponen “su toque”.
 
Entre los concursos programados eran ellas las reinas en comer más rápido las papillas, tomar más rápido el biberón, poner más rápido el pañal al muñeco de prueba. Hoy, en las celebraciones mixtas, son ellos quienes ganan los premios y hasta en las carreras de gateo (gatear como niños) se declaran campeones.

Primero, segundo, tercero
La norma dicta que solo las primerizas serán homenajeadas, no así las madres que van por el segundo, tercero o cuarto embarazo, regla que también ha cambiado, pues ahora se festeja a las mujeres en cada embarazo.
 
En definitiva, más allá de tendencias, las futuras mamás deberán elegir el tipo de reunión que desean, quién organizará la misma, el número de invitados, si será mixto, la comida por servirse, los juegos programados e incluso los premios que se entregarán.

Las condiciones de juego son iguales para ambos bandos. Calcule la medida exacta de la barriga de la mamá (con papel higiénico), no cruce las piernas, beba biberón, adivine el tiempo de gestación, cargue al muñeco. La única peculiaridad radica en lo divertido que ellos encuentran las reuniones clásicamente femeninas. Así que, señoritas y señoras, no se sorprendan si pronto inventan un Dad shower para presentar al futuro papi, porque a ese festejo, quién sabe, las mujeres también asistan. (A.G.)

¡Sorpréndalos!
Pida a cada invitado que lleve al festejo una fotografía de cuando era niño.  Ellos pasarán muy gratos momentos mostrando sus fotos a los presentes y contando anécdotas de su niñez. Hasta quienes no se conocen podrán disfrutar de esos recuerdos.

Elabore sorpresas con los nombres de sus amigos, igual como lo hacen en las fiestas infantiles. Pueden ser cajitas envueltas en papel celofán o figuras de material fomi (eva). Frases con stickers, funditas de caramelos o chocolates cubiertos con papel regalo. Al momento de entregarles las sorpresas, llámelos “niña Carlita, niño Guillermo, niña Fernanda”. De seguro se acordarán del baby shower donde volvieron a ser niños.

Nada de hombres
Si prefiere celebrar bajo la modalidad clásica, aquí algunas ideas:

Organice el festejo un fin de semana cerca del mediodía. Puede servir un brunch (mezcla de desayuno con almuerzo). Colocar manteles blancos y pasteles. Servir bebidas no alcohólicas junto a un bufé variado.

Invite a sus amigas a tomar el té a la tarde. Una gran mesa de bocaditos dulces y sándwiches. También  puede regalar ositos de peluche a sus invitadas.

 


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