Convencida hasta hace poco de la necesidad de mantener la producción, la OPEP quizás deba cambiar de opinión a último momento en su reunión del próximo martes en Viena, en momentos en que las cotizaciones del crudo se acercan a los 80 dólares y las reservas no dejan de caer.
Los ministros de Petróleo de los 12 países miembros del cartel, que comenzaron a llegar este domingo a Viena para su reunión ministerial, enfrentan presión para abrir sus grifos petroleros, pero están divididos sobre el tema, señalan analistas.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) examinará en la reunión del 11 de septiembre en Viena "si hay que aumentar ligeramente su producción para responder al aumento de la demanda", declaró el sábado el ministro iraquí de Petróleo, Hussein Chahristani, a periodistas en Dubai (Emiratos Arabes Unidos), al margen de la conferencia "Iraq Petroleum 2007".
"No podemos saber qué va a pasar", dijo Pierre Terzian, director de la revista semanal Petroestrategias en París.
"Ahora hay discusiones dentro del cartel, no todos los países están de acuerdo", afirmó.
El experto sostuvo que la discusión sobre un eventual aumento de la producción "se ha reactivado" porque en los últimos 10 días los precios del crudo no han dejado de subir y las reservas han caído mucho más de lo previsto en Estados Unidos, primer consumidor mundial de crudo.
Los precios del barril rozaron la semana pasada en Nuev York su récord histórico de 78,77 dólares, registrado a inicios de agosto. En Londres, el barril de Brent se cotizó el viernes a unos 75 dólares.
Los recientes desarrollos, incluidas las señales de una política monetaria que se adapta a la coyuntura de nerviosismo en los mercados, "han cambiado las probabilidades hacia cierta flexibilidad en la producción" petrolera, coincidió Paul Horsnell, de Barclays Capital.
Pero la OPEP se enfrenta a un dilema, porque los precios podrían derrumbarse si aumenta la producción y la demanda petrolera desciende a raíz de la desaceleración económica generada por la crisis de los créditos inmobiliarios de riesgo en Estados Unidos ("subprime").
El fantasma de lo que sucedió a fines de 1997, cuando la OPEP acordó aumentar su producción un 10% al inicio de la crisis asiática, es aún un recuerdo doloroso para el cartel. El precio del crudo retrocedió hasta los 10 dólares en 1999.
Los ministros de Petróleo de Qatar e Irán señalaron la semana pasada que no es necesario aumentar la producción y que el mercado no enfrenta una escasez de oro negro.
El cartel de exportadores de petróleo también daría oficialmente este martes una nueva bienvenida a Ecuador, que fue parte de la OPEP de 1973 a 1992 y volvería a ser su segundo miembro latinoamericano, junto a Venezuela.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa, ha pedido oficialmente el retorno de su país a la OPEP. Pero antes, Quito deberá cancelar su deuda de 5,2 millones de dólares con la OPEP (casi cuatro millones de euros).
El secretario general de la OPEP, Abdulá el Badri, dijo en junio que esperaba que Ecuador se convirtiera en el 13º miembro del cartel, junto a Argelia, Angola, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela.
Quito tiene apenas una producción de 506.000 barriles de oro negro diarios, una cifra marginal. Su producción está cayendo y le falta capacidad de refinación, por lo cual debe importar gasolina y lubricantes a precios elevados y un barril a más de 70 dólares le perjudicaría, señalan algunos observadores.
"El gobierno deberá definir antes si puede cumplir con el sistema de cuotas que fija la OPEP", señaló a su vez un representante de las compañías privadas en Quito.